miércoles, 11 de febrero de 2026
Aquí hubo...
jueves, 7 de agosto de 2025
Chalet Calle Santa Isabel
Logroño no pudo construir fuera de sus murallas hasta que, en 1861, no se autorizó su derribo. Tras este, la ciudad de Logroño empezó a crecer hacia el sur, junto a la Carretera de Soria. La llegada del Ferrocarril a la actual calle Gran Vía supuso otra barrera para su expansión que tuvo que esperar a 1958 para poder saltar definitivamente.
Al sur de las vías, se construyeron fincas con chalets de
estilo decimonónico. Los más conocidos son el que se ubicaba en el actual
Parque Gallarza, el perteneciente a los propietarios de Zapatillas Fernández,
en el Parque del Carmen o el que se ubicaba en la Finca de Santa Isabel. Esta
finca era una de las más grandes de la zona. El Chalet de Santa Isabel se
encontraba rodeado de grandes jardines. La importancia este chalet, entre otras
cosas, viene dada porque entre sus muros se ubicó un colegio.
El Chalet tenía tres pisos de altura, colocándose en el
segundo nivel un balcón. El tercer piso se realizaba a dos aguas, que
sustentaban el tejado.
En 1948, el camino que da acceso al Chalet de Santa Isabel
se convierte en la Calle Santa Isabel, mientras se buscaban algunos usos para
el chalet y la finca.
El 13 de julio de 1956, se adquirió el edificio con todos
los terrenos por los Padres Escolapios. El 2 de octubre de 1962, se inaugura el
colegio que poco a poco va ampliando los espacios para crear clases que
acogiesen a los alumnos de primera enseñanza (4 a 8 años). La popularidad del
Colegio de Santa Isabel llegó a plantear que se convirtiese en una sucursal del
Principal, aunque no se consiguió, y poco a poco el colegio fue decayendo,
hasta cerrar sus puertas en 1973, tras haber contado con más de 400 alumnos.
Tras el cierre del Colegio, el Chalet es derribado para dar
paso a la actual Calle Menéndez Pelayo y a las nuevas edificaciones
residenciales que se construyeron en el solar del Chalet y los jardines.
Durante la estancia del Colegio en la finca, el antiguo
camino de acceso se convirtió en una calle con edificios y perdió la forma de
camino particular. La Calle Santa Isabel tenía como cierre el chalet, que
contrastaba con los bloques de viviendas, más altos y uniformes entre sí.
En la actualidad, únicamente el nombre de la calle y su
trazado nos recuerdan a lo que antaño estuvo construido.
sábado, 7 de junio de 2025
Edificio de Correos de Logroño
Logroño ha quedado ligado a las innovaciones postales, pues Cosme García, un logroñés fue quien inventó el primer matasellos de la historia. Pese a este importante avance, Logroño tendrá que esperar hasta 1919 para tener un proyecto para la construcción de uno de los nuevos edificios postales que ya se estaban construyendo en toda España. El lugar elegido fue el solar que había dejado el Convento de las madres Agustinas Ermitañas, en el Callejón de San Agustín y junto al Palacio del General Espartero y la Fábrica de Tabacos. Por ello, el edificio a construir debía ser un edificio acorde a sus vecinos. El Proyecto elegido fue el que los arquitectos Cayo Redón y Rafael Valdés plantearon. Su proyecto era un edificio neobarroco, con dos torreones y diferentes ornamentos. Dicho proyecto se empezó a construir el día 17 de mayo de 1927. La obra se prolongó hasta la IIª República, bajo la dirección de Agapito del Valle y construido por Víctor Etayo. El edificio se inauguró el día 23 de mayo de 1932. El acto fue solemne, con las autoridades locales y estatales, que realizaron una visita al nuevo edificio y una comida después.
Una de las primeras
marcas que se conocen ya en este edificio es el rodillo que promociona los
productos riojanos con un llamativo texto: “¿No
probó los productos riojanos,? ¡¡¡Lástima!!!”. Además de este rodillo, se
siguieron usando los matasellos fechadores con forma circular, en los que en la
parte superior se lee “Logroño” y
abajo, el código postal, entonces, el 28.
Además, el edificio contó
en estos años con un matasellos fechador de certificados en el que podemos leer
la palabra “Certificado”, en la
parte alta, la fecha en medio y abajo la palabra “Logroño”. Al igual que otras comunidades, Logroño debió de
contar con un matasellos de Valores
Declarados, aunque no se conserva ninguna carta con dicha estampación.
Durante la Guerra Civil, en el Edificio Postal hubo matasellos con marcas de
censura militar del gobierno sublevado. Estas marcas eran alargadas,
conteniendo en su interior las palabras “Censura Militar” y “Logroño” y algún
lema en referencia al bando nacional. Al finalizar la guerra, algunos
matasellos siguieron siendo usados y poco a poco, con el uso se fueron
deteriorando. Los cambios fueron mínimos y muy concretos en algunas marcas.
El edificio en los año 30. Postal
Con la llegada de la
Democracia, el edificio de Correos cambió las marcas. La aparición de una nueva
sucursal en el Pabellón Postal de la estación de tren, hizo de la oficina de
San Agustín la Oficina Principal y esto se plasmó en los matasellos. El sello
de fechas lo reflejó, con esta denominación en la parte alta. Otro importante
cambio fue el código postal, que pasó del 28 al 26. El Certificado también
añadió la denominación de “Oficina
Principal”. Pero el Edificio Postal también amplió su actividad y llegó a
contar con “Servicio Filatélico”,
que tuvo un matasellos propio. Este nuevo matasellos tenía forma circular, con
el anagrama de Correos en el centro y una fecha, rodeado de las palabras “Servicio Filatélico Logroño” En los
últimos años, Correos cambió los matasellos con la denominación “Correos y Telégrafos”, con el nombre de
Logroño y el código 26, siendo este
usado hasta la actualidad.
Correos, en el año 2002,
emitió una ATM con la imagen exterior de este edificio. Tuvo una larga tirada y
se mantuvieron en circulación durante muchos años.
En el exterior, la Casa de Correos no tuvo grandes cambios durante todos los años que acogió el servicio postal. Su interior si sufrió algún cambió más, aunque algunos de los elementos más significativos se mantuvieron. Un ejemplo de ello son los azulejos de la escalera, obra de Cerámicas Riojanas, que representaban un castillo y un león sobre un fondo azul. Obra de esta misma empresa fue un azulejo de una Diligencia Postal, que estuvo colocado en la oficina postal y muy admirado en la época y del que no se conservan más datos.
Interior del edificio de Correos. Años 1930. Museo Postal y telegráfico de Correos
Como lugares y elementos de este edificio, destaca: La oficina, el lugar más frecuentado por los ciudadanos, era el lugar donde se enviaban y recibían los Correos y Telégrafos que daban nombre a la compañía. Con el paso del tiempo, solo se realizaban Correos y los telégrafos se gestionaban desde el primer piso. Este edificio se convirtió en la oficina de Correos más céntrica de la ciudad y a donde acudían la mayoría de los ciudadanos a realizar sus gestiones postales. En la fachada de la Calle Portales, antaño (General Mola, Calle de la República y Calle del Mercado), se situaba una de las figuras más emblemáticas de la Ciudad, el león-buzón Rodolfo, un rostro de un león con gesto simpático y con la boca abierta, dispuesto a “comerse”, todas las cartas que los usuarios depositaban en él. Su nombre le fue dado por los niños en relación a la artista de televisión Maricarmen y sus muñecos y su mascota, Rodolfo. El edificio postal continúo cumpliendo su función hasta principios del siglo XXI con algunas reformas.
Varias personas posan en el patio de operaciones del edificio. Museo Postal y telegráfico de Correos
Fue en el año 2003 cuando
unas catas de cimentación, advirtieron que el edificio se encontraba en un grave riesgo y se
procedió a restaurarlo. Dicha remodelación dio al traste con los azulejos de la
escalera, que fueron arrancados y destruidos. Unos pocos fueron entregados al
Museo de La Rioja, que los guarda en sus archivos.
La oficina postal se
trasladó temporalmente al número 40 de la Calle Pérez Galdós. Dicho traslado se estimó que duraría un año,
aunque con el tiempo fue definitiva. En la actualidad, esta oficina se ha
vuelto a trasladar a la calle 11 de junio. Mientras tanto, el antiguo edificio
postal de la Plaza de San Agustín, tras muchos trámites y adversidades, fue vendido
para que se transformase en un hotel de lujo, que se ha empezado a construir en
el año 2019. La reforma ha acabado aún más con el edificio. Las torres han sido
derribadas sin contemplaciones, junto con sus ornamentos y adornos. La terraza
y la buhardilla han corrido el mismo destino, al igual que todos los espacios
interiores se han perdido víctimas del “progreso”. El proyecto del Hotel apenas
conserva elementos históricos aparte del león Rodolfo. Los azulejos, la
escalinata, los muebles, las mesas, el reloj... han sido borrados físicamente,
pero no sentimentalmente, pues muchas personas siguen manteniendo en su memoria
los elementos que hacían de aquella oficina algo único.
El edificio de Correos. Biblioteca de La Rioja
Las únicas fotografías conocidas de este edificio,
conservadas en el Mueso Postal y Telegráfico de Correos fueron publicadas por
primera vez en el número 4 de la Revista Humanístico-Literaria Lararium.
En la actualidad, el edificio se ha reconvertido en un hotel.
(Texto de este autor publicado en 2019 en la revista Sellos y Más)
viernes, 18 de abril de 2025
Guardián del Seminario
La conocida como Casa del Guarda, ubicada en la actual avenida de la paz y derribada en el año 2009, la Casa del Guarda era una de las construcciones más antiguas del recinto del Seminario Conciliar.
El proyecto de traslado del Seminario Conciliar de Logroño
del Espolón a las fincas de Lobete y Valderna dio como resultado una de las
mejores muestras de arquitectura del siglo XX Logroñés. Dentro de este
proyecto, nos encontramos con la reforma de la Casa del Guarda, una edificación
de planta cuadrangular, ubicada en el muro norte de la tapia de Seminario, que
ya existía anteriormente. Según Felipe Abad León, esta construcción, realizada
en adobe y revestida posteriormente, adaptándose al estilo constructivo de los
nuevos edificios.
Se trataba de una construcción sencilla, de planta
cuadrangular, con tres pisos de altura, que, en un estilo ecléctico, combinaba
ladrillo, piedra y otros materiales. Su decoración más señalable eran los
cuatro pináculos, que remataban sus esquinas. El contratista encargado de la
renovación de su imagen fue Ángel Macazaga, el mismo que realizó la obra del
Seminario. En 1930, llega el primer guarda, Juan Azcona y otros empleados
eclesiásticos.
Esta casa, se encontraba rodeada por los jardines del
Seminario, creando un bonito paisaje de acceso al recinto.
La construcción cumplió con su misión durante muchas
décadas, hasta que, la ciudad en expansión, llegó al entorno del Seminario. La
construcción de Avenida de la paz, hizo que la Casa del Guarda se convirtiese
en un obstáculo para la nueva avenida, por lo que, en el año 2003, se decide
derribarla para ampliar la acera. Sin embargo, el proyecto se rehace,
planteando diferentes alternativas para salvarla, sin embargo, finalmente, el 6
de agosto de 2009, la Casa del Guarda es derribada, retranqueando la tapia del
Seminario y ensanchando la acera.
lunes, 14 de noviembre de 2022
Adiós a 114 años de historia en Logroño
114 años después de su apertura, las puertas del Gurugú están a punto de cerrar. Con ellas, concluirá la historia del bar más antiguo de Logroño.
Las primeras noticias sobre la existencia de este bar se
remontan al año 1909. Su fundador fue un militar regular, procedente de
Melilla. Precisamente, uno de los puntos más importantes de esa ciudad autónoma
es el Monte Gurugú, lugar de confrontación entre los españoles y los rifeños.
Tras unos años al frente, su fundador, cuyo nombre
desconocemos, traspasó el bar a Isaac Fernández, que será el segundo de los
propietarios. El bar Gurugú permaneció abierto durante la Guerra, siendo un
importante lugar de paso de los soldados que estaban acuartelados en
Artillería. También, era un lugar de reunión durante las fiestas mateas, pues
los aficionados a los toros, hacían aquí una parada al bajar a la Manzanera y a
la subida. También las peñas visitaban el café, cantando canciones populares,
mientras se preparaban para bajar a los toros.
Pepe Blanco era uno de los clientes asiduos. También, por su
barra pasó el torero Manolete, además, en el Gurugú se reunían grupos
anarquistas de forma clandestina. Además, miembros de las diferentes
corporaciones municipales, pasaron por allí, por la proximidad del
Ayuntamiento.
Posteriormente, el Gurugú se traspasó a Demetrio Garrido,
que finalmente lo pasó a su sobrino Demetrio que junto con Santiago Iturrioz
han sido los encargados del bar durante los últimos 37 años. En la cocina, el
alma mater y mujer de Santiago, Begoña, ha preparado los apreciados callos,
además de las orejas de cerdo, que suplieron las antiguas tortillas de patata y
chorizo que se servían anteriormente.
En 1986, con el último traspaso, el bar es reformado,
eliminando las lámparas y botelleros, además de las escayolas. Igualmente, se
reformó la barra y los carteles. En esta obra, los albañiles tiraron a la
basura un viejo reloj, realizado por encargo para el bar, que un sacerdote de
Calahorra devolvió al bar muchos años después.
La presencia eclesiástica también ha sido importante, pues
la cercanía de la delegación de misiones, hacía que muchos pasasen a tomar un
refrigerio. En 2012, el padre de Angelina Jolie, pasó por el bar Gurugú.
En el 2022, Santiago Iturrioz y Begoña son los últimos
habitantes de una casa también centenaria. En este año, la trayectoria del
Gurugú ha sido distinguida con dos palillos. La nochevieja de este 2022,
marcará el ocaso del bar más antiguo de Logroño, con la jubilación de Santiago
Iturrioz.







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