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martes, 29 de julio de 2025

El Castillo de Aguas Mansas, Agoncillo


El Castillo de Agoncillo en la Actualidad. BCE

Este castillo, datado posiblemente de época romana fue una de las construcciones defensivas que conformaban la defensa del río Ebro, Ibero para los Romanos. Sus orígenes hay que buscarlos en la Torre del Homenaje, la construcción más antigua del conjunto. La base de la torre presenta algunos indicios de la tipología propia del periodo romano, como sillares cuadrangulares, además de una planta también cuadrangular. Su ubicación, cercana al paso de la Calzada Romana Iter I, que unía Hispania con Roma, unido al hallazgo de una estela funeraria de tipología claramente romana, refuerza la teoría de su construcción durante los siglos de domino de Roma. Desconocemos noticias escritas de los primeros siglos de existencia de la fortaleza, por lo que únicamente hemos de basarnos en las fuentes arqueológicas. Desconocemos el papel que este punto defensivo jugó durante las oleadas de los pueblos bárbaros, que arrasaron esta zona entre los siglos III al V. Sin embargo, conocemos datos de población en esta área a lo largo de todo el tiempo. Agoncillo aparece mencionado por primera vez en el testamento de la Reina Estefanía en el 1066. En 1169 se documenta como tenente de la fortaleza de Agoncillo a García Bermúdez y en 1191 el Castillo pertenece al Reino de Castilla. Sin embargo, la primera mención escrita a la fortaleza se registrará en 1211, cuando esta es propiedad de la familia Medrano, que dejará su impronta en la entrada de la fortaleza con su escudo heráldico. Hemos de suponer pues, que, en ese momento, la fortaleza es algo más que la torre del Homenaje. En 1334 se ejecutó en el Castillo de Agoncillo a Juan Alfonso de Haro III, acusado de alta traición al rey. Esta ejecución supuso que el Señorío de Cameros cambiase de familia titular, ostentando ahora este cargo los Ramírez de Arellano. Se ha pensado que en 1340 el Capitán Medrano, señor del Castillo, realizó mejoras en la fortaleza. En 1388 Juan Rodríguez de Agoncillo, propietario del lugar dejaba en herencia el castillo a su hijo Rodrigo Alonso. En 1392, Diego López de Medrano cambiará a Rodrigo Alonso una torre en Islallana y varias casas por el Castillo de Agoncillo.

 Castillo de Agoncillo a cominzos de siglo XX. 

Ya en el siglo XIV, tras la muerte de la madre de Rodrigo Alonso, este en 1402 venderá el Señorío de Agoncillo a Diego López de Medrano, quien una vez reunidas las posesiones, en 1407 formó un mayorazgo a favor de su hijo, el cual murió sin descendencia. Ante este hecho el castillo pasó a manos de su hermana Aldonza, casada con Lope García de Porras. Será el hijo de ambos, Pedro López de Medrano quién mantenga el mayorazgo y la posesión. Es en estos años, cuando el castillo adquirió su forma y aspecto actual.

 Plaza de Agoncillo con el Castillo a la izquierda. Ayto Agoncillo.

En 1477 murió Pedro López de Medrano pasando la propiedad a su hijo Lope de Porras, aunque el traspaso de poder no fue pacífico. Durante los años en los que esta familia poseyó el castillo hizo considerables reformas en su interior y exterior, dándole el aspecto de palacio fortificado. Entre las mejoras efectuadas se encuentran los cubos y el foso que planteaban ya defensas contra nuevas formas de artillería y cuyas obras dirigidas por Juan Guitierres comenzaron en 1482, prolongándose hasta principios del siglo, cuando a la muerte del promotor el proyecto quedó inconcluso. En el siglo XVI, También en este periodo hay noticias de reformas en el castillo, reduciendo el tamaño del patio interior. A finales de siglo XVI, el Señorío de Agoncillo vuelve a cambiar de familia al morir Lope de Porras hijo de Pedro de Porras. En ese momento el mayorazgo de Agoncillo recayó en su hija Ana María de Porras, que estaba casada con el Conde de Siruela, Cristóbal de Velasco y que será propietaria del título durante gran parte del siglo XVII. Entre los años 1620 y 1622 el Señorío de Agoncillo era propiedad de Beatriz de Zúñiga, mientras que, en 1628, la propietaria será la Marquesa de Caprio, delegada por la Condesa de Siruela, que está desempeñando el cargo de Camarera Mayor de la Corte de Hungría. Los Condes de Siruela mantendrán entre 1689 y 1695 un pleito sobre la posesión del Señorío de Agoncillo, pues la última hija de estos señores procesaba como monja en un convento y falleció el mismo año en el que se emitió la sentencia entregando el Señorío a la Familia Frías Salazar. Será el primer propietario de esta saga, Lope Frías Salazar quién realice algunas obras en la fortaleza, en ocasiones muy desafortunadas. Una de ellas fue rellenar los fosos y torres, además de modificar la estructura del castillo.

 Escudo a la entrada del Castillo. BCE

Ya en 1836, el Castillo de Agoncillo es usado como torre del telégrafo, dentro de una red de comunicación trazada por los carlistas para poder comunicarse entre ellos, contando con quince estaciones y dos líneas. Agoncillo se encuentra en la primera que une Logroño, Agoncillo, Alcanadre, Lerín, Larraga, Puente La Reina y Pamplona. Este sistema telegráfico, basado en posiciones, en algunos momentos no resultó demasiado eficaz, al no poder ser usado ni de noche ni con niebla. Este telégrafo es mencionado por Pío Baroja en su libro Memorias de un hombre de acción. Años más tarde, en 1846, el Señor de Agoncillo sigue residiendo en el Castillo. En 1875, el Señor de Agoncillo se convirtió en Marqués de Agoncillo, conservando en propiedad algunos lugares, entre ellos el Castillo. También esta posesión será conservada por el Marqués en 1881. Tras la muerte del Marqués, sus propiedades son subastadas, la primera de ellas fue el Castillo con todo su mobiliario, sin embargo, nadie lo adquirió y volvió a salir a la venta un año después. Finalmente, el 16 de noviembre de 1891 el castillo fue adquirido por Manuel Reboiro y Eusebio Faces Pascual, que tomaron posesión de él el 16 de noviembre de 1892. Después de esta venta y con el paso de los años, el Castillo se convirtió en viviendas, quedando en 1967 como propietarios Carmelo Faces Ruiz y Felisa Faces Ruiz, primos carnales entre ellos, como propietarios del castillo.

 El Castillo antes de la Restauración. Ayto Agoncillo

La familia de Carmelo Faces Ruiz fueron propietarios de la parte derecha del edificio, donde sus descendientes establecieron su vivienda. Precisamente su nieta mayor nacerá entre los muros de este castillo.

sábado, 22 de febrero de 2025

Maximiano Hijón, arquitecto

 

El 21 de febrero de 2025 se han cumplido 200 años del nacimiento de Maximiano Hijón Ibarra, con este motivo, el pasado día 20, en vísperas del bicentenario se publicó un libro titulado Maximiano Hijón, el arte de la Arquitectura Urbana, escrito por Bruno Calleja Escalona, en el que se recogía su vida y obra, que contó con muy buena acogida. También, esa institución, junto a la Revista Pregón, han organizado durante todo el mes de febrero una exposición que recoge la trayectoria profesional de este arquitecto.

Maximiano Hijón nació en Logroño en 1825, formándose como arquitecto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tituló en 1846. Los primeros años de su carrera los pasó entre Logroño y Madrid, destacando muy pronto por su interés en la conservación de monumentos. En estos momentos, propondrá la creación de un museo en la Iglesia de San Bartolomé de Logroño, donde se ubicarán las piezas que se habían recuperado de los monasterios desamortizados de la provincia.


También, en 1855, será nombrado Arquitecto Municipal de Logroño, donde realizará algunas importantes obras públicas, además de construir la que será su casa, la cual se ubicaba en las traseras de la casa de su padre. Este edificio reunirá muchos de los elementos que Hijón ha conocido durante su estancia en Madrid y que aplicará en sus obras posteriores en Navarra, como las cabezas de león, las guirnaldas y medallones, además de las escaleras dobles.

Sin embargo, no será hasta el año 1858 cuando sea nombrado Director de Caminos de la Zona Sur de Navarra y un año más tarde fijará su residencia en Pamplona.

Pronto recibirá el encargo del diseño de un edificio para acoger el Instituto de Segunda Enseñanza, el cual, Hijón resolverá introduciendo una estructura metálica, algo que no se había visto antes en la ciudad y que le supuso estar presente en la Exposición de Filadelfia de 1876.

Igualmente, también se le encomendó el diseño y composición del programa iconográfico del Salón del Trono del Palacio de la Diputación, que se enmarcaba en los actos de preparación de una visita que la reina Isabel II debería haber hecho a Pamplona y que finalmente fue cancelada, en la cual Hijón era el encargado del programa iconográfico.

Escaleras del Inap, antiguo Instituto de Segunda Enseñanza. Javier Igal

Salón de Trono del Palacio de Navarra, Bruno Calleja Escalona

Para la realización del Salón del Trono, Hijón tendrá que seleccionar y contratar a los artistas, entre los que se encontraba su propio sobrino Constancio López Corona, que pintó tres retratos regios y algunas de las escenas que se colocan en esta estancia.

En 1859, Hijón es admitido como socio en el Casino Principal, ubicado en el Paseo Sarasate. Sus obras no se centraron únicamente en Pamplona, pues en 1861, firmará un proyecto para la construcción de la Venta de San Fermín, ubicada entre Cadreita y Villafranca, además de un arco que se instaló en ese año en Cortes para recibir al Rey.

El edificio de Crédito Navarro recién terminado. Nuevo Casino

El legado que Maximiano Hijón dejó no fue solo la construcción de nuevos edificios, sino que también fue uno de los precursores de la conservación de monumentos, siendo miembro de la Comisión de Monumentos Histórico Artísticos de Navarra, donde, en colaboración con importantes firmas como Juan Iturralde y Suit o Pablo Ilarregui será quien firme la revocación de la Desamortización del Monasterio de Leyre, evitando así que este fuese destruido. También trabajó en la conservación de la Ermita de Eunate y del Edificio de la Cámara de Comptos. Su nombre aparece en muchas actas de esta comisión, asistiendo a diferentes actos relacionados con monasterios desamortizados en la Comunidad.

Ruinas del Monasterio de San Prudencio de Monte Laturce. BCE


Hijón permanecerá en Pamplona al menos hasta 1867, cuando vuelve a Logroño, sin embargo, deja importantes contactos con sus colegas navarros, con los que se escribe cartas, en las que, por ejemplo, señala su afición a la numismática.

En Logroño, será nombrado Arquitecto Provincial, además de actuar como municipal cuando el cargo se encuentra vacante. También trabajará como Arquitecto de la Diócesis, realizando una importante labor de recuperación de numerosas iglesias en diferentes lugares que formaban parte de la Diócesis en esos momentos.

Planos de recuperación de la torre de la Iglesia de Munilla, obra de Hijón. Archivo Diocesano de Calahorra


Una vez en Logroño, Maximiano Hijón se casará en la iglesia de Palacio con su sobrina Estéfana López Corona. La encontraremos, junto a su hermana Rosa participando en las fiestas y veladas que Hijón ofrecía en su casa y que gozaban de un gran interés por sus conciudadanos. Tras la muerte de esta en 1882, Hijón se casará con Rosa López Corona, su hermana, siendo esta vez la Basílica de San Agustín de Roma el escenario de este enlace.

Pese a residir en Logroño, Hijón será llamado en 1884 por el Crédito Navarro para que diseñe un nuevo edificio de viviendas que se ubicará en el número 44 de la Plaza del Castillo. Como ya había hecho con el Instituto de Segunda Enseñanza, empleó una estructura metálica, realizada en Bélgica. Tras la construcción del nuevo edificio, en su primer piso se instalará la Sociedad Nuevo Casino Principal, heredera del Casino Principal y en sus bajos abrirá sus puertas el Café Iruña, también atribuido a Hijón. En la decoración del edificio, podemos ver elementos característicos de la obra de Hijón, así como otros que bien podrían haber sido tomados en su viaje a Italia.

En 1887, Hijón será el encargado de construir unas escuelas municipales para la localidad de Tafalla, las cuales se encuentran en la actualidad en la Ikastola de ese municipio.

Tras una prolífica vida, Hijón murió en Logroño el 12 de julio de 1891 en su casa de la Calle Herrerías. Su fallecimiento fue muy notado por toda la sociedad del momento.

Casa de Hijón en la Calle Herrerías de Logroño. BCE

Tumba de Hijón en el Cementerio de Logroño. BCE


Hasta el momento, no se había identificado a Hijón en ningún retrato o fotografía, sin embargo, gracias a la investigación de Bruno Calleja Escalona, se ha podido identificar un retrato, realizado posiblemente por Constancio López Corona y custodiado por el Ayuntamiento de Logroño, en el que se representa a Hijón portando en su mano el plano del Salón del Trono del Palacio de Navarra. También, Hijón ha sido identificado en un dibujo realizado en 1864 por Juan Iturralde y Suit en una excursión al Monte Aralar.


Firma de Maximiano Hijón.

Retrato de Hijón, depositado en el Ayuntamiento de Logroño




sábado, 28 de diciembre de 2024

Palacio Episcopal de Logroño

 La plaza del Mercado es para todos, un lugar espacioso, ubicado en el centro de la ciudad, pero no siempre fue así. En este popular solar se ubicaron el Palacio del Obispo, una fuente y varias viviendas.

Los orígenes de la actual plaza, se remontan al día 22 de diciembre de 1573, cuando el Ayuntamiento cree necesario crear aquí una nueva plaza. Por aquel entonces, las casas que había eran propiedad de la Iglesia. La más señera fue el Palacio del Obispo, del que conocemos las primeras noticias en el año 1224. Desconocemos la historia en los primeros años y su composición original. Por su cronología, podemos pensar en él como un edificio románico, realizado con piedra de sillería, como se describe en la documentación, con un fin residencial junto a la Iglesia de Santa María de La Redonda, por entonces, con una composición muy distinta a la actual. En 1510, el Obispo recibe unos terrenos por parte del Consistorio para ampliar el edificio. En el siglo XVI, las fuentes informan de que el edificio contaba con un jardín y con un balón voladizo en su fachada sur, denominado corredor del Sol, que queda documentado el día 21 de enero de 1572. Igualmente, el edificio contaba con agua corriente y otros beneficios. Para volver a conocer noticias de este palacio tendremos que avanzar hasta el siglo XIX. El 16 de mayo de 1818, el edificio está muy dañado por el paso de las tropas francesas, por lo que el Ayuntamiento se decide a derribarlo. Las quejas del Obispo y sus privilegios, generan roces con el Ayuntamiento, que, tras problemas por su propiedad, anula su propuesta inicial, dejando en pie el edificio. Desde 1808, inicio de la Guerra de la Independencia, el Obispo ya no vivía en el edificio pues había sido reconvertido en cuartel general del Ejército Francés. En 1833, en el contexto de la I Guerra Carlista, los restos del Palacio son usados de nuevo como cuartel, sirviendo la parte inferior como caballeriza. Tras el final del conflicto, el edificio quedó aún más ruinoso, siendo ya un peligro para los ciudadanos. La Ley de Desamortización del año 1842 afectó al edificio, que fue subastado. El Ayuntamiento en ese momento empieza a reclamar los terrenos cedidos. Las ruinas de edificio fueron reusadas como mercado, creando en él la Plaza de La Verdura.

En 1850, se pensó haber colocado en esta plaza el Consistorio de la ciudad, reconstruyendo el palacio obispal, proyecto que nunca se hará. El 17 de febrero de 1855, los restos del edificio son derribados, mientras se planta la construcción de una plaza, dedicada a San Bernabé. La nueva plaza se realiza en un periodo muy corto de tiempo, 35 días, colocando jardines y arbolado. En 1845, se empezaron a construir los portales del muro norte de la plaza.

La plaza acompañó a la historia del Palacio del Obispo, siendo un lugar dónde se realizaban intercambios comerciales francos, es decir sin impuestos. En 1521, se construye en este lugar una fuente, que tomaba el agua de los jardines del palacio. Un siglo después, conocemos que las filtraciones han afectado al edificio, por lo que se coloca la fuente en el centro de la plaza, donde permanecerá hasta el año 1845, cuando se rehace, colocando en ella una decoración triangular, con un jarrón. Posteriormente fue cambiado por un farol, que permaneció en este lugar hasta la desaparición de la fuente en el año 1889. En el lugar dejado por la fuente, se colocó un gran estanque, con un gran chorro de agua. El estanque permaneció en esta ubicación hasta 1933, cuando se sustituyó por una fuente. En 1980, la plaza es de nuevo reformada. Se reinauguró el 11 de septiembre de 1986 en un ambiente festivo. Se mantuvo el arbolado, los bancos y las farolas. De nuevo, a finales del siglo XX, la plaza fue reurbanizada, suprimiendo los jardines, fuentes y arbolado, del que únicamente pervive un árbol centenario en el centro de la plaza. Desde hace unos años, la plaza del Mercado acoge todos los domingos un mercado de coleccionismo en el que se venden e intercambian multitud de objetos. 

Grabado de la Calle Portales, a la izquierda, las torres de La Redonda y el Palacio del Obispo.           Las calles de Logroño y su historia, Jerónimo Jiménez




domingo, 15 de diciembre de 2024

Arleta, al pie del Camino

 


Se documenta como señorío de realengo en 1280, quedando despoblado un siglo después. En 1427, vuelve a tener un habitante. Posteriormente, los dueños lo vendieron a Roncesvalles. Aparece mencionado en el Libro de Armería del siglo XVI, al contar con palacio y propietarios hasta el siglo XVIII. En el siglo XIX, tenía un regidor electo por las tres familias que lo habitaban.

Lugares para visitar:

(En la actualidad, Arleta es una propiedad particular, por lo que las visitas están restringidas. Desde el Camino de Santiago, se obtiene una vista completa del lugar)

-Iglesia de Santa Marina: Se ubica justo al lado del paso de la Ruta Jacobea. La iglesia tiene una portada románica y una espadaña, además de un retablo del siglo XVI. En sus alrededores, hay restos de estelas y de un camino antiguo. Tiene una ventana tapida en la que los peregrinos dejaban sus ofrendas.

-Palacio: Ubicado junto a la iglesia. Tiene forma de U. Presenta un patio central que lo articula. A su derecha, hay una construcción más moderna, realizada en torno a una torre cuadrangular. A la izquierda, vemos una ventana geminada, más antigua que el resto del conjunto. La existencia de este palacio está documentada desde el siglo XVI.

-Lavadero: Ubicado junto al camino, en la actualidad en ruinas.

-Crucero: Se sitúa junto a la carretera, en la entrada principal del señorío. Presenta una cruz, situada en lo alto de una columna con fuste y capitel. El trazado del Paque Fluvial del Arga pasa a su lado.

-Ermita de San Martín (Desaparecida): No quedan restos.

 

sábado, 7 de diciembre de 2024

Lusarreta, un lugar con un gran trasfondo histórico


 Antiguo señorío de Realengo, ubicado en una de las zonas más altas del Valle de Arce. Se trata de un pequeño núcleo, en el que se conserva el único hórreo del Valle de Arce. Conocemos las primeras menciones a Lusarreta cuando en 1280 pagaba pechas a Roncesvalles, al igual que sus vecinos.

En el Libro de Fuegos de 1366, se contabilizan seis, siendo siete en 1553.

En 1566, vive en Lusarreta Sancho de Leyún, que se casa en segundas nupcias con Catalina de Lusarreta. El era noble. De su primer matrimonio únicamente le sobrevivió una hija. Las segundas nupcias de Sancho no fueron bien acogidas en su familia, que les acusó de dilapidar el patrimonio. Acabaron viviendo en la más absoluta miseria. Tuvieron tres hijos. A su muerta, Catalina pide ser enterrada en Lusarreta y no en Leyún con su marido.

En el año 1783, Miguel Dufur Ibarra de Lusarreta muere sin descendencia directa siendo el último habitante de la Casa Garaico. Su heredera más cercana vivía en Lenaroz y era su sobrina, llamada Juanchina, que con dieciséis años se verá obligada a casarse y vivir en la casa de Lusarreta para no perder la herencia de su tío. Pero no es un caso aislado, pues en 1790 conocemos otro similar en la casa Garrraicorena. Estos matrimonios no eran ni abundantes, ni extraños en la montaña navarra.

En 1794, la Convención Francesa quema la borda de Lusarreta, mientras que el resto del pueblo se salva de las llamas.

En 1800, vivían en Lusarreta 31 personas. En 1858, tenía 58 habitantes.

En 1856, un vecino de Lusarreta va a cumplir el servicio militar en lugar de otro de Mezquíriz. En 1898, se construye la carretera que une Lusarreta con la del Valle de Arce.

En una visita a Lusarreta podemos ver:

-La iglesia de San Esteban. Se cree que se construyó hacia el año 1200. Ha sido restaurada en varias ocasiones a lo largo de su historia. Tiene una planta irregular, aunque con cierta forma de cruz, cubierta con una bóveda de cañón. A los pies hay un coro de madera, en cuyas vigas se han tallado unas vistosas formas. Tuvo un retablo, desaparecido en parte del siglo XVII-XVIII.

-Hórreo: Muy similar al de Erdozain y al de Iracheta. Está construido sobre arcos, en este caso ocho. Sobre ellos, hay unas piedras que cumplen la función de tornarratas. Estos tres hórreos son los únicos construidos sobre arcos. La portada es un arco campaneiforme, decorado con una cruz, unos botones y una cruz de seis puntas, que pueden datar de los siglos XV-XVI. Tras la restauración, se eliminaron las casas contiguas y se trasladó el acceso a su situación actual.


Dos vistas de la iglesia

Hórreo

Puerta de una casa


Dos vistas de la iglesia


domingo, 1 de diciembre de 2024

El Palacio de los Chapiteles de Logroño

 Ubicado en el arranque de la calle Portales, el Palacio de los Chapiteles es una de las construcciones más destacadas del Casco Histórico de Logroño. Hoy en día, sede del Instituto de Estudios Riojanos y de la Dirección General de Cultura y hasta hace no muchas décadas sede del Ayuntamiento de Logroño.

Los orígenes del edificio se remontan al siglo XVI, en un contexto urbano muy diferente. El cerco amurallado recorría la actual Muro del Carmen, Rodríguez Paterna y el Muro de Cervantes. En la confluencia de las tres calles se ubicaba la Puerta de la Herventia, uno de los arcos de entrada a la ciudad. Las primeras referencias que conocemos al edificio que hoy ocupa el número 2 de la calle Portales se remontan al siglo XVI, cuando la familia Jiménez de Enciso, en concreto Pedro Jiménez de Enciso, construye esta casa, con un aspecto muy diferente al que hoy conocemos. La documentación nos describe que en el interior había habitaciones dedicadas a escritorios, capilla, entre otras. La documentación también menciona la existencia de dos pequeñas torrecillas en una de las fachadas, que fueron construidas en 1575. La fachada principal tenía una puerta en forma de arco de medio punto. En el último piso había una galería bajo los torreones. En el centro había un patio interior. La planta noble era la primera, que se decoraba con los muebles más suntuosos y ricos. Había un salón y una biblioteca con libros. En esta planta se guardaron algunas tablas de retablo que la familia tenía en la Redonda mientras esta estaba en construcción. En el primer piso había habitaciones, que estaban articuladas en torno al patio central, ubicando el Salón Principal en la fachada a la Herventia. Este modelo de construcción no es muy diferente al que se estaba realizando por la nobleza en esos momentos en todo el territorio español. La zona cambió mucho al colocarse en 1572 el Ayuntamiento en el Edificio de El Portalón. Durante el siglo XVII, la zona de nuevo sufrió un cambio al construirse una nueva manzana de casas enfrente. Igualmente, las casas colindantes también sufren cambios, que no eclipsaron el poder económico de la familia de los Jiménez de Enciso, que seguían manteniendo su residencia en este edificio. El nombre de Palacio de los Chapiteles procede de este siglo, cuando se colocan estos característicos remates sobre los dos torreones de la fachada de la calle Portales. Durante estos años, se abre al este del edificio una nueva calle, San Isidro, al desaparecer la primigenia muralla y erigirse la antigua Casa de Correos. En el vecindario del año 1771, la casa es propiedad de Bartolomé de Vidaurreta, descendiente de los Jiménez de Enciso. En 1753 se reconstruye la fachada de la Herventia. Los cambios se consolidan en el siglo XIX, en concreto tras la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas. El 17 de mayo de 1862, el Ayuntamiento se hace con la casa para colocar en ella la sede del Ayuntamiento. también Sus interiores son remodelados, adaptándolos al gusto decimonónico y al uso municipal. En ese mismo año también se eliminan los viejos muros y con ellos la Puerta de la Herventia. A mediados del siglo XIX, se realizan las Alineaciones, llevadas a cabo por diferentes arquitectos, que derribaron muchas de las casas colindantes a los muros, dejando más visible la nueva casa consistorial. El siglo finalizó con la desaparición del Convento de los Carmelitas en 1895. Durante estos siglos, las dependencias interiores del edificio cambiaron sustancialmente, llegando a desaparecer el patio a mediados del XIX para colocar en él la escalera. El día 2 de junio de 1902, se eliminan los Chapiteles originales de las torrecillas. Durante todo el siglo, el edificio sufrió reformas para adecuarlo a las necesidades del Consistorio. En el año 1980, el Consistorio se va y el edificio se transforma en sede del Instituto de Estudios Riojanos tras una profunda reforma interior y exterior. En el 2010, los Chapiteles volvieron a su posición original.





sábado, 16 de noviembre de 2024

Itoiz, un pueblo bajo sus aguas

 En la actualidad, este es el nombre de uno de los embalses más grandes y significativos de Navarra, sin embargo, antes era el nombre de una pequeña localidad que quedó anegada por la construcción de la presa homónima.

Las primeras menciones sobre la existencia de este lugar, hay que remontarlas a la Edad Media, cuando era un señorío de Realengo, que pagaba una Pecha anual, tal y como lo recoge el registro de 1280.

Redujo considerablemente sus impuestos entre 1280 y 1427 periodo de presencia de Peste Negra por estas tierras.

En 1802, Itoiz tenía38 habitantes.

En 1989, se propone la construcción del embalse, lo que supuso el punto y final a la existencia de Itoiz, que será derribado en 2003, cuando terminan los trabajos de construcción de la presa.

De Itoiz, destacarían:

-Iglesia de Santa Eulalia Se trataba de una construcción medieval, datada entre los siglos XII y XIII, aunque fue reformada en el siglo XVI y XVII. Tenía planta de cruz latina, con elementos añadidos y cubierta con bóvedas de crucería.

-Casas: Muchos de los edificios de Itoiz databan del siglo XVI, con elementos como arcos de medio punto en sus portadas.

-Palacio: Se ubicaba un poco apartado de las casas y destacaba una torre de piedra, insertada en el interior del edificio, con una cara reconstruida en ladrillo.

Interior de la Iglesia de Itoiz (Fuente)

Vista de Itoiz y su entorno antes de la construcción de la presa (Gran Enciclopedia de Navarra)
Vista actual del entorno anegado (BCE)

Iglesia de Itoiz (Catálogo Monumental de Navarra) 

Palacio de Itoiz antes de su reconstrucción (La Casa en Navarra, edición Caja de Ahorros de Navarra)

Vista general de Itoiz (Fuente)
Vista aérea de Itoiz (Archivo Abierto)


viernes, 15 de noviembre de 2024

Paseo de Los Reyes

 El paseo del Espolón es uno de los más castizos de Logroño. En sus más de 200 años de historia, ha sido testigo de innumerables acontecimientos y actos. Sus lados han ido cambiando con el paso del tiempo. Sus elementos también han ido rotando, unos con mejor fortuna que otros.

En 1734, el viejo Alcázar medieval de Madrid ardía en un incendio. En él se alojaba la corte y la casa del rey, por lo que rápidamente, se decidió que sobre su solar habría que levantar un nuevo palacio. El siglo XVIII es el siglo del Barroco, de las grandes monarquías. Felipe V, influido por sus parientes franceses e inspirado en los lujos de Versalles, ordenó a unos arquitectos italianos, Filippo Juvarra y Giaovanni Battista Sacchetti realizar los planos para la nueva sede regia, inundada por el arte Rococó. Para el nuevo edificio, el Padre Sarmiento diseñó un programa de 108 esculturas que representarían a los monarcas hispánicos desde los Visigodos, además de personajes precolombinos o emperadores romanos de origen hispano. Artistas italianos, franceses,… realizaron las esculturas que fueron colocadas en lo alto de las cornisas del edificio. Sin embargo, Carlos III ordenó retirarlas, al parecer, por el peso que suponían para el edificio. Tras esto, se decidió distribuirlas por el país.

Logroño recibió seis de estas esculturas, que fueron almacenadas en la Alhóndiga hasta que, en el año 1858, el Ayuntamiento decidió colocarlas en el Espolón. El conocido como Paseo de Los Reyes se inauguró el 23 de abril de ese mismo año. El primer emplazamiento del Paseo de Los Reyes fue el terreno que hoy ocupa la fuente y la estatua ecuestre del General Espartero. Con la llegada de éste, se pensó en trasladarlas unos metros, y ubicarlas junto al kiosco de música.

Las citadas esculturas, nos cuenta Jerónimo Jiménez que eran Pelayo, Ordoño, Leovigildo, Alfonso el Casto, Enrique I y Felipe V. Durante las primeras décadas del siglo XX, este entorno era un lugar apreciado para pasear, pues el Espolón se convirtió en el centro neurálgico de la ciudad.

La proclamación de la II República, el 14 de abril de 1931 supuso el final de las estatuas, pues un grupo de radicales las destruyeron y esparcieron los restos por la plaza, terminando con unas importantes piezas artísticas que había en la ciudad. Habladurías afirman que sus restos fueron enterrados como cimientos en los solares contiguos a la antigua Plaza de Toros de La Victoria. Sin embargo, otros fragmentos acabaron en manos privadas.

Desde entonces, el Espolón ha cambiado de forma en varias ocasiones, borrando los restos que pudiesen quedar del pintoresco y artístico Paseo de Los Reyes, realizado con unas esculturas que cambiaron la manera de ver el arte en el siglo XVIII.

Los Reyes junto al Quiosco del Espolón (Colección Taquio Uzqueda)


viernes, 8 de noviembre de 2024

El Guardián del Ebro

 Ubicado en la entrada norte de la ciudad, junto al Puente de Piedra se alzó hasta hace unos siglos el castillo de Logroño. Las imágenes que conservamos de él son escasas, al igual que las descripciones, sin embargo, sabemos que fue un importante punto para la ciudad.

Como ocurre con muchas fortalezas medievales, sus orígenes nos son desconocidos, en gran parte, por la escasez de fuentes. Las primeras referencias documentales que se conservan, datan del siglo XII, aunque muy posiblemente existiese ya en el XI. Bajo el reinado de Alfonso el Batallador conocemos la presencia de al menos cuatro tenentes navarros. Durante los siglos posteriores hemos de suponer que el edifico estuvo cumpliendo con su función. En 1527 conocemos una remodelación, propuesta por Álvaro de Luna. Volvemos a conocer documentación, esta vez más detallada en el año 1549, Juan González del Campo toma posesión de la fortaleza. Nada más llegar, ordena hacer un inventario de los objetos que hay allí. En el citado inventario se menciona la existencia de una Torre Vieja, ubicada en el interior de la ciudad y una Torre del Homenaje, la más destacada del edificio. En 1572, el edificio es reformado de nuevo. El 20 de noviembre de 1573, el Concejo de Logroño declara el edificio en ruina y ordena su derribo. Además, menciona que no hay alcaide hace unos años, aunque parece que finalmente no llegó a ejecutarse tal derribo. En 1592 es el rey quien se interesa por el estado de la fortaleza. De nuevo se hace una descripción, añadiendo que la torre que se erige junto al Convento de San Francisco está vacía y la otra se encontraba en muy mal estado. Esta torre estaba unida a la primera del puente y junto a ella estaba la vivienda del alcaide. Señala también que las dos torres se unen por muros y que en el medio hay un patio. La respuesta real pasa por que los alcaides vuelvan a habitar la fortaleza. Las continuas avenidas del Ebro y la proximidad de la orilla, dañaron en varias ocasiones las murallas y pusieron en peligro a la fortaleza durante el siglo XVI. Pese a este arreglo, el castillo se va degradando en los siguientes siglos. Su uso se retomó a principios del siglo XIX, cuando es habitado de nuevo. Esta vez como cárcel provisional en la llamada Torre de la Cigüeña. Para entonces, el edifico está ya en muy malas condiciones, pero aún conserva las dos torres y parte de las murallas. En 1824 es usado como almacén de pólvora y en 1839, el Ejército dibuja unos planos y aún incluye las edificaciones de la vieja fortaleza de la ciudad. En 1870 ya no queda ningún resto de la fortaleza.

El paso del siglo XIX y el crecimiento urbano hicieron desaparecer los últimos restos de la fortaleza de Logroño. Sin embargo, en los primeros años del siglo XXI, una intervención urbanística en la zona sacó a la luz los restos de una importante torre y varias murallas, unidas a los arranques del puente medieval. Sin embargo, estos restos fueron desmontados y hoy en día se encuentran en el Parque de Servicios del Ayuntamiento, a la espera de ser repuestos algún día para el disfrute de la ciudad.

Las representaciones gráficas que conservamos del Castillo de Logroño son muy escasas. Quizás, las más antiguas hemos de buscarlas en los sellos del Concejo, datados del siglo XIV, en los que se reproduce el puente con las tres torres de una forma muy genérica. En el siglo XIX, se empiezan a realizar grabados. Los que recogen el castillo datan del año 1846. En la actualidad no conocemos ninguna fotografía de esta fortaleza.

Descubrimiento de los restos del Castillo (Taquio Uzqueda)

Grabado decimonónico con la torre del Castillo (Navarra, Castillos que defendieron un reino)


lunes, 20 de marzo de 2023

Capítulo final en la historia del Puente Mantible de Logroño

 Situado aguas arriba, pero dentro del término municipal de Logroño, se construye el que puede ser el puente más antiguo de la ciudad de Logroño. Hablamos sin duda del Puente Mantible declarado Bien de Interés Cultural en 1983 y del que hasta 2021 subsistían dos arcos, uno en la ribera logroñesa del Ebro y otro en la vasca. Ahora solo queda el alavés.

La denominación de Puente Mantible (Puente Viejo) aparece en dos puntos de la geografía española, uno en Logroño y otro en Garrovillas de Alconétar (Cáceres).

Las leyendas sobre El Puente Mantible son muchas, relacionadas con personajes como Carlomagno, Finebrás, … mencionados también en un capítulo de Don Quijote de La Mancha y que da título a una obra de Pedro Calderón de La Barca. Sin embargo, estas alusiones se relacionan con el Mantible cacereño.

Menos resonada, pero no por ello menos importante, es la historia del Puente Mantible riojano, aunque es un tanto complejo conocer sus orígenes. Uno de los que se han propuesto es un origen romano, hacia el siglo II d.C., aunque no hay certeza de este hecho. Esta teoría plantea que el puente serviría para saltar el río, siguiendo una calzada procedente de Vareia y Tricio. Otra hipótesis, retrasa hasta el siglo XI la construcción del puente. Según esta propuesta, el Puente Mantible sería construido junto con el de Puente la Reina (Navarra) bajo el reinado de Sancho III El Mayor, en un proyecto para conectar Pamplona y Nájera.

Una tercera hipótesis plantea que el Puente Mantible fuese una construcción romana, reformado en la Edad Media.

El número de arcos también ha sido discutido, proponiendo una construcción con seis o siete arcos de medio punto con diferentes alturas, colocando el primero en una colina. Con un cauce normal únicamente los dos primeros arcos quedarían sobre el río.

En el siglo XII, el Puente Mantible queda inutilizado por algún motivo desconocido, aunque lo más probable parece ser una riada. En el año 1095, tenemos la primera mención al Puente de San Juan (Puente de Piedra de Logroño) en el Fuero de Logroño. Tras la destrucción en el siglo XII, el Puente Mantible volvió a ser usado destruyéndose finalmente en el siglo XV en alguna guerra. Recientes estudios señalan que el arco central fue dinamitado, dejando en mal estado al primero.

Desde entonces hasta la actualidad, el Puente Mantible ha subsistido parcialmente, exigiendo cada vez más una reforma que salve a este huérfano monumento logroñés. Sin embargo, esta nunca llegó y el 25 de enero de 2021, el arco logroñés se vino abajo, dejando únicamente la pila y el estribo. Tristemente, en ese momento  fue cuando se activó el protocolo de restauración por parte del Ayuntamiento, que plantea una reconstrucción que no suplirá la pérdida del original, pues únicamente será una copia.

Arco logroñés del Puente Mantible en la década de los 70 (Foto Petra Alcalde Morales)

Vista general del puente en los 80 (Foto Petra Alcalde Morales)

El arco logroñés en los años 80. (Foto Petra Alcalde Morales)

El arco logroñés en 1910, con su forma original
Arco logroñés derrumbado (BCE)

Vista de la pila del Puente Mantible (BCE)

Las piedras es cuanto ha quedado del arco logroñés (BCE)




jueves, 24 de noviembre de 2022

Finca de La Fombera, una historia olvidada de Logroño

Ubicada en la confluencia entre los ríos Ebro e Iregua, La finca de La Fombera fue una de las propiedades más notorias del Logroño decimonónico, siendo sus propietarios, Joaquín Baldomero Espartero y Doña Jacinta Martínez de Sicilia. En la actualidad, apenas quedan restos de este lugar de referencia para la Historia de España.

La finca de La Fombera, era uno de los pulmones de la ciudad. Contaba con ocho hectáreas de terreno, siendo la más grande de todo el patrimonio de esta destacada pareja, y que, Don Baldomero la usaba para su recreo. Contaba con un chalet, con cuatro pisos de altura, rodeado por diferentes especies de árboles, manantiales y ríos. Los más destacados eran dos imponentes sequoias, que aún persisten hasta la actualidad. Una de ellas fue traída por el propio Espartero desde Perú. El acceso principal se encontraba en la actual carretera de Zaragoza, cruzando una destacable puerta de forja. Por esta finca pasaron durante el siglo XIX, ilustres personajes como el General Prim, en su visita a Logroño para ofrecerle a Espartero la corona de España, hecho que Espartero rechazó, invitando esa tarde a Prim a conocer la finca. El lugar también fue visitado por Benito Pérez Galdós, que acudió a nuestra capital para documentarse para la escritura de un libro, que quedó inédito, dedicado a Sagasta. Además La Fombera es el único espacio que este autor menciona en sus Episodios Nacionales, además aparece referenciada en los artículos que Karl Marx estaba escribiendo en la época.

La Fombera también fue pionera en las comunicaciones ya que contó con la primera (o segunda, dependiendo de autores), línea telefónica en Logroño, usada por el propio Espartero.

Sin embargo, parece que los primeros habitantes de este lugar fueron los Romanos, pues se tiene constancia de que Espartero y su esposa encontraron en estas tierras restos de calles, casas o incluso huesos, que parecen pertenecer a alguna villa romana rural. Precisamente de estos restos, la noble pareja hacía alarde ante sus visitas. Según el documento escrito por Cea Bermudez, citado por Blas de Taracena cita que el puerto comercial de Varea estaría en la finca de La Fombera (Fontvera), en el cual había restos de postes de amarre de los barcos y pueden hallarse restos monumentales.

En la documentación, sabemos que, antes de ser propiedad de Espartero, la propiedad estaba dentro del Mayorazgo de Pedro Eloy de la Porta, que por entonces ya mencionaba el término La Fombera.

Pedro Eloy de la Porta es ancestro directo de Ezequiel Martínez, padre de Doña Jacinta Martínez de Sicilia. Ostentó gobernador perpetuo de la ciudad de Logroño. Por parte de su padre, Doña Jacinta heredará la propiedad. Vino salido de esta finca estuvo presente en las primeras botellas de vino que cruzaron el Atlántico sin corromperse.

Tras la destacable vida en la Fombera, Espartero falleció el día 8 de enero de 1879, legando su finca preferida a la ciudad de Logroño para el disfrute de la misma. En propiedad municipal debió permanecer hasta el día 11 de marzo de 1890, cuando La Fombera pasa a ser propiedad de la Administración Pública de La Rioja. La prensa del momento nos informa de que la finca es en ese momento, el semillero municipal y el depósito de la Zona Norte, pues desde aquí se abastecía a pueblos y ciudades cercanas. Además, La Fombera se encontraba dentro del Vivero Central, término que llegaba desde el Iregua hasta el actual barrio de San José. Precisamente, en los planos de este barrio, trazados por el arquitecto José María Carreras, especifica que se pensaba construir unas escuelas y una capilla para el Vivero Central.

En 1908, existen unos planos referidos al proyecto de Construcción del Vivero Central. En él se refleja de forma muy detallada la casa, con dos niveles de altura y un patio interior. Este plano se encuentra depositado en el Archivo Histórico Provincial de La Rioja.

En 1925, vuelven a aparecer planos, depositados en el Archivo Histórico Provincial, que representan la casa y la finca, que será en un futuro el Vivero. La forma de la casa, en este caso varía, dejando únicamente un cuadrado. ¿Ha habido alguna reforma?, habrá que buscar expedientes.

Volvemos a saber sobre la Finca de La Fombera en el año 1945, cuando la finca es usada también como piscifactoría, siendo una de las más destacadas de las cercanías. Sin embargo, no cuenta con una gran extensión de terreno. Esta piscifactoría cuenta con varios estanques y en ella se crían truchas. En ese año, la revista La Rioja Industrial documenta las instalaciones, conservándose aún la puerta de entrada metálica, de los tiempos de Espartero, la casa y varios de los árboles. La piscifactoría se coloca en torno a un edificio construido posteriormente, para este nuevo uso.

La casa principal es usada como vivienda de los guardas forestales, aunque pronto quedará sin uso y con el tiempo se declarará en ruina. Pese a su relevancia, no conservamos ninguna imagen o descripción de ella. Sin embargo, sabemos, por el artículo de la profesora Mª Pilar Andueza Unanua, Amueblamiento y ornato del Espacio doméstico decimonónico: El Palacio logroñés del General Espartero, que existieron. En el Inventario de Bienes realizado a la muerte de Doña Jacinta, se menciona que en la sala de billar de su palacio de Logroño, la pareja tenía dos vistas fotográficas de la Finca de La Fombera. Las descripciones tampoco son abundantes. Sabemos que se trataba de una destacada edificación, con varios “locales”, adosados a la construcción, que eran utilizados como cuadras, pajares…

Si que parece verse la casa en el fondo de dos imágenes. Una tomada por el Fotógrafo Jorge Palomo Duran durante unas supuestas maniobras militares en La Fombera en el año 1936. Si miramos con detalle esta imagen, vemos los tejados de las edificaciones. (Habría que cerciorarse de que el paisaje que hay detrás coincida). También parece haber sido fotografiada en una imagen que hay en el Archivo Municipal de Logroño, aunque también estamos a falta de confirmarlo.

La testamentaría nos describe que la casa tenía un cobertizo en la fachada principal, por el que se accedía a un patio, dónde se encontraba el acceso principal a la vivienda. En el primer nivel se encontraba la cocina. En el segundo, estaban los dormitorios y el cuarto de Espartero y en el último había dos salas, una usada como comedor y otra como gabinete. Las fuentes hablan de que era una casa bastante austera, en la que apenas había sitio para la decoración. Conocemos esta disposición interior de la casa siguiendo lo publicado en el Libro Espartero, Hacendado Riojano, de Francisco Bermejo.

Las medidas que nos ofrecen las fuentes, coinciden con la edificación visible en el Catastro de 1937 (El primero que contiene planos en La Rioja) y varias fotografías de varios vuelos.

Con el paso del tiempo, el uso de La Fombera fue cambiando, y con ella, su estructura. En 1986, la casa principal, residencia de Espartero, es demolida y ampliados varios de los edificios que la circunvalaban.

El edificio tenía cuatro plantas. La primera de ellas acogía el portal, una despensa y la cocina, además de las escaleras que subían hacia la segunda planta, donde Espartero tenía su despacho y dos dormitorios. En la planta superior estaba el salón comedor y el Gabinete.

Antes del derribo, se evacuó toda la documentación que subsistía en la parte superior de la casa. Más de 3000 documentos, entre los que había Boletines de la Provincia, Documentación del Distrito Forestal e ICONA, entre otras, fue trasladados al Archivo Histórico Provincial.

La puerta de acceso a la finca fue desmontada y su destino estaba en la chatarra, pero, por suerte, su destino cambió para situarse en una finca propiedad del Gobierno de La Rioja en el término de San Andrés de Cameros, adaptándose a su nueva ubicación. Es en este lugar donde se conserva en la actualidad, achacada por el paso del tiempo y sus inclemencias, que han dañado irreversiblemente partes originales, pero que con una restauración, podría volver a lucir su esplendor perdido.

Este artículo ha sido posible gracias a la colaboración de Enrique Cabezón, que junto a la Asociación de Vecinos de Los Lirios sigue luchando contra el olvido patrimonial. En la actualidad, está dando los retoques a su último libro: Historia Universal de ninguna parte.

Posible vista de la Casa de La Fombera (Archivo Municipal de Logroño)

Fotografía de Espartero

Catastro de 1937 (Archivo Histórico Provincial de La Rioja)

Vista de la Finca de La Fombera. Sombra de la casa principal (La Rioja Industrial)

Boceto de la casa ante el derribo de 1986 (Archivo Municipal de Logroño)

Casa del Guarda y piscifactoría de La Fombera (La Rioja Industrial)

Puertas de La Fombera (La Rioja Industrial)

Jacinta Martínez de Sicilia

Maniobras militares en ¿La Fombera? (Jorge Palomo Durán, 1936)

Puertas de La Fombera en su ubicación actual
Plano de la Fombera sin datar (Archivo Histórico Provincial de La Rioja Sig. DF1079/12)

Plano de 1908 (Archivo Histórico Provincial de La Rioja Sig: DF 1079/18)

Detalle de la casa en el plano (Archivo Histórico Provincial de La Rioja Sig: DF 1079/18)

Plano de 1925 (Archivo Histórico Provincial de La Rioja Sig: DF 0677/06)