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martes, 14 de julio de 2026

San Fermín, una fiesta con mucha historia


En el mundo, Pamplona no se entiende sin sus fiestas de San Fermín, conocidas en cada lugar del planeta, pero ¿Cómo surgió esta mítica fiesta?
Los orígenes son muy antiguos, para encontrarlos, debemos retroceder hasta  la Edad Media. San Fermín nació como una feria y encuentro de Mercaderes en la ciudad. Las primeras festividades se hicieron coincidir con la festividad religiosa de San Juan, aunque no era todos los años en la misma fecha pues hay fechados años en los que se empezaron a celebrar en Octubre. Al reunir a cada vez más gente, se decidió celebrar corridas de Toros y espectáculos.
En 1381, se declaró ya una feria importante, y se estableció, gracias al rey Carlos II de Navarra, que debían empezar el día séptimo del mes séptimo. Así, las fiestas quedaron divididas en las del comienzo del verano y las del final, igual que se sigue realizando hoy en día: San Fermín y San Fermín Txikito.
Se empezaron a representar obras de teatro, dedicadas a San Fermín, y se dedicó las fiestas en su honor. Aunque se celebraban tor-
neos en la actual Plaza del Castillo,  cómo no, se seguían realizando corridas de toros …
Con el paso de los sigilos, los San Fermines tomaron un ambiente más popular, y fueron perdiendo la religiosidad, hasta convertirse en las fiestas que hoy se conocen.
Paralelo a esto, se fue desarrollando el encierro, su origen se encuentra también en la Edad Media.
Los toros que se traían para ser lidiados en la plaza durante las corridas, venían desde la Ribera y la noche anterior a su lidia la pasaban en las afueras de la ciudad.  Al amanecer, los astados eran conducidos a la Plaza Mayor, por toros Mansos, Cabestros, gente a caballo y gente a pie. Hay que destacar, que se corría detrás de ellos.  Durante el siglo XVII, se prohibió correr el Encierro, muy probablemente por su peligrosidad.
Pero, no faltaban los que se saltaban esta norma, y se metían a correr  incluso, delante de los toros. La conducción si era vallada, hasta 1776, que se diseñó un tablado que guiaba a los toros hasta la Plaza del Castillo. Corriendo la entrada, nombre que recibía esta actividad por aquél entonces, los corredores debían ir detrás de los animales. A principios del siglo XIX, se deja de correr como se había hecho siempre y se empieza a correr delante de los astados, con el tiempo, esto se convierte en  una costumbre, que ha perdurado hasta nuestros días. En 1856, se le cambia el nombre y se le llama Encierro, su nombre actual y en este año se empieza a correr por la mítica Calle Estafeta. Ya en 1867, el ayuntamiento regula la  carrera y en 1878 se crea el primer montón.
Un socio de una peña, El Tuli, con el himno de la peña, La Única, empezó a cantar el famoso:
“A San Fermín pedimos, por ser nuestro patrón, nos guie en el encierro dándonos su bendición”, en la Cuesta de Santo Domingo. Este cántico tuvo mucho éxito, pues cada vez , más gente se reunía junto a este corredor con la  intención de pedir ayuda al santo durante el encierro. Años después, se colocó la imagen y actualmente se canta tres veces, una a los cinco minutos, otra a los tres y otra al minuto, antes de empezar la mítica carrera.
El recorrido del encierro de Pamplona ha cambiado varias veces a lo largo de la historia. El actual es: Los toros suben de los corrales del Gas a las doce de la noche , en el llamado encierrillo, llegan a los corrales de Santo Domingo y pasan ahí la noche hasta las ocho de la mañana, momento en el que el cohete da inicio al  Encierro. Así, los animales salen  y suben la cuesta de Santo Domingo, arropados por los mozos, que tratan de correr unos metros delante del animal. Una vez subida la cuesta, pasan por  la Plaza del Ayuntamiento y por la Calle Mercaderes, este tramo es bastante plano, por lo que es un lugar más fácil para correr unos metros. La Calle Mercaderes, termina con la mítica Curva de la calle Estafeta. Antiguamente los toros se chocaban, resalaban o caían por la pronunciación de esta curva. Cuando superan esta zona, se ven subiendo la Calle Estafeta, tramo muy famoso de la carrera, y en el que  hay más corredores . Al final de la calle la ciudad se abre y se enfrentan a la bajada al callejón y al ruedo de la Plaza de Toros.  El encierro más rápido, Miura 2015 y el más lento 12 de Julio de 1958, también Miura, llegaron a la Plaza en más de media hora, pues un animal no quiso entrar el los corrales de la plaza. Pero sin duda, los San Fermines no serían lo mismo sin el escritor americano Ernest Hemingway, quien los popularizó en su novela “Fiesta” En esta obra, hace un seguimiento de un grupo de amigos, que tras pasar unos días en el pirineo, deciden unirse a una fiesta que se celebraba en la capital. Describe los encierros, una cogida mortal,… También nos narra el txupinazo, que acontecía en la Plaza del Casillo. Hoy en día, los San Fermines siguen siendo un reclamo turístico, los encierros salen puntuales cada mañana a las ocho seguidos de 204 horas de fiesta que inundan la capital de Navarra.


Plaza del Castillo en San Fermín

Ayuntamiento de Pamplona

Imagen de San Fermín en la Iglesia de San Lorenzo

Toros de lidia en los corrales

Paseo Hemingway

Esperando a los fuegos




Pobre de Mi desde el balcón del Ayuntamiento


miércoles, 11 de febrero de 2026

Aquí hubo...

Hace unos días me llegó la noticia de que se estaban construyendo unos nuevos bloques de viviendas en una parcela en la perfiferia del barrio de Varea. Hace apenas tres años, yo mismo estuve paseando por las vallas de ese mismo solar, apreciando los detalles de unas antiguas estructuras tardoromanas que habían aflorado en la misma hacía años. Los restos, perfectamente estudiados y publicados, correspondían con unas viviendas edificadas en los últimos momentos de la presencia romana en la ciudad. En sí, los restos materiales no tenían más valor que ser un testimonio de cómo aquella ciudad se rehizo, con un nuevo trazado urbano, tras las diferentes oleadas de pueblos bárbaros que asolaron el territorio a comienzos del siglo V en el territorio que hoy llamamos Logroño.
En el informe, según publica la prensa, se dictaminó que no había motivos para conservar aquellas estructuras, dado que según ellos, la parte más significativa del yacimiento se había destruido para erigir una factoría, sin ningún seguimiento.
Cada vez que se borra una parte de la Historia, se pierde una parte de nosotros, y hemos de recordar en estos casos, las palabras de un historiador que dijo "El Patrimonio no es nuestro, solo se lo tomamos prestado a nuestros hijos"
He visitado lugares, donde los yacimientos arqueológicos han quedado integrados en las nuevas construcciones, recordando que allí, hace más de 2000 años, ya exisitía una importante ciudad, que en este caso, fue también el último puerto navegable del río Ebro y del que tampoco hemos conservado ruina alguna.
En estos momentos, de aquellas piedras no queda práctcamente nada. Esta pérdida, que por desgracia no es la primera de la que se tiene noticia en el lugar, supone la eliminación física de una parte de la Historia, de nuestra Historia, privando a generaciones futuras de poder presenciarlos in situ, valorarlos y compartirlos...





Adjunto unas fotografías de mi autoría de los restos en el año 2017 y una vista de la parcela actualmente






martes, 29 de julio de 2025

El Castillo de Aguas Mansas, Agoncillo


El Castillo de Agoncillo en la Actualidad. BCE

Este castillo, datado posiblemente de época romana fue una de las construcciones defensivas que conformaban la defensa del río Ebro, Ibero para los Romanos. Sus orígenes hay que buscarlos en la Torre del Homenaje, la construcción más antigua del conjunto. La base de la torre presenta algunos indicios de la tipología propia del periodo romano, como sillares cuadrangulares, además de una planta también cuadrangular. Su ubicación, cercana al paso de la Calzada Romana Iter I, que unía Hispania con Roma, unido al hallazgo de una estela funeraria de tipología claramente romana, refuerza la teoría de su construcción durante los siglos de domino de Roma. Desconocemos noticias escritas de los primeros siglos de existencia de la fortaleza, por lo que únicamente hemos de basarnos en las fuentes arqueológicas. Desconocemos el papel que este punto defensivo jugó durante las oleadas de los pueblos bárbaros, que arrasaron esta zona entre los siglos III al V. Sin embargo, conocemos datos de población en esta área a lo largo de todo el tiempo. Agoncillo aparece mencionado por primera vez en el testamento de la Reina Estefanía en el 1066. En 1169 se documenta como tenente de la fortaleza de Agoncillo a García Bermúdez y en 1191 el Castillo pertenece al Reino de Castilla. Sin embargo, la primera mención escrita a la fortaleza se registrará en 1211, cuando esta es propiedad de la familia Medrano, que dejará su impronta en la entrada de la fortaleza con su escudo heráldico. Hemos de suponer pues, que, en ese momento, la fortaleza es algo más que la torre del Homenaje. En 1334 se ejecutó en el Castillo de Agoncillo a Juan Alfonso de Haro III, acusado de alta traición al rey. Esta ejecución supuso que el Señorío de Cameros cambiase de familia titular, ostentando ahora este cargo los Ramírez de Arellano. Se ha pensado que en 1340 el Capitán Medrano, señor del Castillo, realizó mejoras en la fortaleza. En 1388 Juan Rodríguez de Agoncillo, propietario del lugar dejaba en herencia el castillo a su hijo Rodrigo Alonso. En 1392, Diego López de Medrano cambiará a Rodrigo Alonso una torre en Islallana y varias casas por el Castillo de Agoncillo.

 Castillo de Agoncillo a cominzos de siglo XX. 

Ya en el siglo XIV, tras la muerte de la madre de Rodrigo Alonso, este en 1402 venderá el Señorío de Agoncillo a Diego López de Medrano, quien una vez reunidas las posesiones, en 1407 formó un mayorazgo a favor de su hijo, el cual murió sin descendencia. Ante este hecho el castillo pasó a manos de su hermana Aldonza, casada con Lope García de Porras. Será el hijo de ambos, Pedro López de Medrano quién mantenga el mayorazgo y la posesión. Es en estos años, cuando el castillo adquirió su forma y aspecto actual.

 Plaza de Agoncillo con el Castillo a la izquierda. Ayto Agoncillo.

En 1477 murió Pedro López de Medrano pasando la propiedad a su hijo Lope de Porras, aunque el traspaso de poder no fue pacífico. Durante los años en los que esta familia poseyó el castillo hizo considerables reformas en su interior y exterior, dándole el aspecto de palacio fortificado. Entre las mejoras efectuadas se encuentran los cubos y el foso que planteaban ya defensas contra nuevas formas de artillería y cuyas obras dirigidas por Juan Guitierres comenzaron en 1482, prolongándose hasta principios del siglo, cuando a la muerte del promotor el proyecto quedó inconcluso. En el siglo XVI, También en este periodo hay noticias de reformas en el castillo, reduciendo el tamaño del patio interior. A finales de siglo XVI, el Señorío de Agoncillo vuelve a cambiar de familia al morir Lope de Porras hijo de Pedro de Porras. En ese momento el mayorazgo de Agoncillo recayó en su hija Ana María de Porras, que estaba casada con el Conde de Siruela, Cristóbal de Velasco y que será propietaria del título durante gran parte del siglo XVII. Entre los años 1620 y 1622 el Señorío de Agoncillo era propiedad de Beatriz de Zúñiga, mientras que, en 1628, la propietaria será la Marquesa de Caprio, delegada por la Condesa de Siruela, que está desempeñando el cargo de Camarera Mayor de la Corte de Hungría. Los Condes de Siruela mantendrán entre 1689 y 1695 un pleito sobre la posesión del Señorío de Agoncillo, pues la última hija de estos señores procesaba como monja en un convento y falleció el mismo año en el que se emitió la sentencia entregando el Señorío a la Familia Frías Salazar. Será el primer propietario de esta saga, Lope Frías Salazar quién realice algunas obras en la fortaleza, en ocasiones muy desafortunadas. Una de ellas fue rellenar los fosos y torres, además de modificar la estructura del castillo.

 Escudo a la entrada del Castillo. BCE

Ya en 1836, el Castillo de Agoncillo es usado como torre del telégrafo, dentro de una red de comunicación trazada por los carlistas para poder comunicarse entre ellos, contando con quince estaciones y dos líneas. Agoncillo se encuentra en la primera que une Logroño, Agoncillo, Alcanadre, Lerín, Larraga, Puente La Reina y Pamplona. Este sistema telegráfico, basado en posiciones, en algunos momentos no resultó demasiado eficaz, al no poder ser usado ni de noche ni con niebla. Este telégrafo es mencionado por Pío Baroja en su libro Memorias de un hombre de acción. Años más tarde, en 1846, el Señor de Agoncillo sigue residiendo en el Castillo. En 1875, el Señor de Agoncillo se convirtió en Marqués de Agoncillo, conservando en propiedad algunos lugares, entre ellos el Castillo. También esta posesión será conservada por el Marqués en 1881. Tras la muerte del Marqués, sus propiedades son subastadas, la primera de ellas fue el Castillo con todo su mobiliario, sin embargo, nadie lo adquirió y volvió a salir a la venta un año después. Finalmente, el 16 de noviembre de 1891 el castillo fue adquirido por Manuel Reboiro y Eusebio Faces Pascual, que tomaron posesión de él el 16 de noviembre de 1892. Después de esta venta y con el paso de los años, el Castillo se convirtió en viviendas, quedando en 1967 como propietarios Carmelo Faces Ruiz y Felisa Faces Ruiz, primos carnales entre ellos, como propietarios del castillo.

 El Castillo antes de la Restauración. Ayto Agoncillo

La familia de Carmelo Faces Ruiz fueron propietarios de la parte derecha del edificio, donde sus descendientes establecieron su vivienda. Precisamente su nieta mayor nacerá entre los muros de este castillo.

miércoles, 2 de abril de 2025

Puente Romano de Varea

 En la actualidad, no queda nada de él, sucumbió víctima del paso del tiempo, tras haber servido durante siglos. Hablamos del puente romano, edificado entre los actuales barrios de Varea y Los Lirios. Los datos que disponemos de este puente sobre el río Iregua son muy escasos, sin embargo, en su tiempo fue uno de los puentes más importantes de Logroño.

Sabemos que los primeros habitantes de este lugar fueron los Berones, procedentes del poblado, supuestamente homónimo, de La Custodia, Viana. Fue, durante los tiempos prerromanos, un punto sin mayor relevancia, dado que las primeras fuentes históricas apenas se hacen eco de su existencia.

Fue construido para servir de unión a la calzada romana que unía Caesaraugusta (Zaragoza) y Virovesca (Briviesca), cruzando sobre el río Iregua, continuar por el margen del Ebro, llegando hasta el Puente Mantible. Por él también pasaba la calzada que unía Vareia con Numancia, atravesando la sierra riojana para adentrarse en la meseta. Se ha pensado que sobre los arcos de este puente pasó Escipión y sus tropas, dispuestas a conquistar Numancia en el año 134 a.C. También parece que estuvo en la ruta de Sertorio, disidente romano en el año 77. Con la llegada de Augusto, la calzada se pavimentó y mejoró. Este puente fue la primera construcción romana sobre el río Iregua. El puente se mantuvo en uso durante muchos siglos. Se conocen noticias en el siglo III, V y X de nuestra era. Desconocemos que avatares históricos sufrió este histórico puente. En el año 1590, ya no está en uso, pues en ese año se autoriza la construcción de Puente Madre, para dar paso al Camino Real. En el siglo XVIII, el Puente es reconstruido. Sin embargo, otros documentos, parecen hacer referencia a un paso de madera sobre las ruinas del histórico puente, siguiendo el camino de Madre de Dios. En 1840, se pensó usar las bases de piedra existentes para construir el puente de la carretera. El proyecto no se realizó y las pilas de piedra, continuaron su proceso de degradación. En 1976, las bases son redescubiertas, siendo estudiadas, para después ser arrastradas por las aguas del Iregua.

Arquitectónicamente conocemos únicamente dos pilas datadas del siglo XVIII y un fragmento de cemento romano. Por los documentos históricos, sabemos que se trataba de un puente de piedra de sillería, con una serie de arcos de medio punto, que arrancaban en la margen derecha del río, donde han quedado unos restos, muy destruidos de este puente. Los arcos tendrían una altura no superior al puente de la carretera actual y se prolongarían hasta el inicio del barrio de los Lirios, sobre la finca de la Fombera. En el río quedaban hasta hace no mucho los restos de dos bases, con unos tajamares triangulares perfectamente reconocibles, en la actualidad, destruidos por una riada del Iregua.

El Puente actual a principios de siglo (Mi Logroño de Cristal)
 
Restos del Puente antiguo. Jesús María Pascual




domingo, 15 de diciembre de 2024

Arleta, al pie del Camino

 


Se documenta como señorío de realengo en 1280, quedando despoblado un siglo después. En 1427, vuelve a tener un habitante. Posteriormente, los dueños lo vendieron a Roncesvalles. Aparece mencionado en el Libro de Armería del siglo XVI, al contar con palacio y propietarios hasta el siglo XVIII. En el siglo XIX, tenía un regidor electo por las tres familias que lo habitaban.

Lugares para visitar:

(En la actualidad, Arleta es una propiedad particular, por lo que las visitas están restringidas. Desde el Camino de Santiago, se obtiene una vista completa del lugar)

-Iglesia de Santa Marina: Se ubica justo al lado del paso de la Ruta Jacobea. La iglesia tiene una portada románica y una espadaña, además de un retablo del siglo XVI. En sus alrededores, hay restos de estelas y de un camino antiguo. Tiene una ventana tapida en la que los peregrinos dejaban sus ofrendas.

-Palacio: Ubicado junto a la iglesia. Tiene forma de U. Presenta un patio central que lo articula. A su derecha, hay una construcción más moderna, realizada en torno a una torre cuadrangular. A la izquierda, vemos una ventana geminada, más antigua que el resto del conjunto. La existencia de este palacio está documentada desde el siglo XVI.

-Lavadero: Ubicado junto al camino, en la actualidad en ruinas.

-Crucero: Se sitúa junto a la carretera, en la entrada principal del señorío. Presenta una cruz, situada en lo alto de una columna con fuste y capitel. El trazado del Paque Fluvial del Arga pasa a su lado.

-Ermita de San Martín (Desaparecida): No quedan restos.

 

sábado, 7 de diciembre de 2024

Lusarreta, un lugar con un gran trasfondo histórico


 Antiguo señorío de Realengo, ubicado en una de las zonas más altas del Valle de Arce. Se trata de un pequeño núcleo, en el que se conserva el único hórreo del Valle de Arce. Conocemos las primeras menciones a Lusarreta cuando en 1280 pagaba pechas a Roncesvalles, al igual que sus vecinos.

En el Libro de Fuegos de 1366, se contabilizan seis, siendo siete en 1553.

En 1566, vive en Lusarreta Sancho de Leyún, que se casa en segundas nupcias con Catalina de Lusarreta. El era noble. De su primer matrimonio únicamente le sobrevivió una hija. Las segundas nupcias de Sancho no fueron bien acogidas en su familia, que les acusó de dilapidar el patrimonio. Acabaron viviendo en la más absoluta miseria. Tuvieron tres hijos. A su muerta, Catalina pide ser enterrada en Lusarreta y no en Leyún con su marido.

En el año 1783, Miguel Dufur Ibarra de Lusarreta muere sin descendencia directa siendo el último habitante de la Casa Garaico. Su heredera más cercana vivía en Lenaroz y era su sobrina, llamada Juanchina, que con dieciséis años se verá obligada a casarse y vivir en la casa de Lusarreta para no perder la herencia de su tío. Pero no es un caso aislado, pues en 1790 conocemos otro similar en la casa Garrraicorena. Estos matrimonios no eran ni abundantes, ni extraños en la montaña navarra.

En 1794, la Convención Francesa quema la borda de Lusarreta, mientras que el resto del pueblo se salva de las llamas.

En 1800, vivían en Lusarreta 31 personas. En 1858, tenía 58 habitantes.

En 1856, un vecino de Lusarreta va a cumplir el servicio militar en lugar de otro de Mezquíriz. En 1898, se construye la carretera que une Lusarreta con la del Valle de Arce.

En una visita a Lusarreta podemos ver:

-La iglesia de San Esteban. Se cree que se construyó hacia el año 1200. Ha sido restaurada en varias ocasiones a lo largo de su historia. Tiene una planta irregular, aunque con cierta forma de cruz, cubierta con una bóveda de cañón. A los pies hay un coro de madera, en cuyas vigas se han tallado unas vistosas formas. Tuvo un retablo, desaparecido en parte del siglo XVII-XVIII.

-Hórreo: Muy similar al de Erdozain y al de Iracheta. Está construido sobre arcos, en este caso ocho. Sobre ellos, hay unas piedras que cumplen la función de tornarratas. Estos tres hórreos son los únicos construidos sobre arcos. La portada es un arco campaneiforme, decorado con una cruz, unos botones y una cruz de seis puntas, que pueden datar de los siglos XV-XVI. Tras la restauración, se eliminaron las casas contiguas y se trasladó el acceso a su situación actual.


Dos vistas de la iglesia

Hórreo

Puerta de una casa


Dos vistas de la iglesia


domingo, 1 de diciembre de 2024

El Palacio de los Chapiteles de Logroño

 Ubicado en el arranque de la calle Portales, el Palacio de los Chapiteles es una de las construcciones más destacadas del Casco Histórico de Logroño. Hoy en día, sede del Instituto de Estudios Riojanos y de la Dirección General de Cultura y hasta hace no muchas décadas sede del Ayuntamiento de Logroño.

Los orígenes del edificio se remontan al siglo XVI, en un contexto urbano muy diferente. El cerco amurallado recorría la actual Muro del Carmen, Rodríguez Paterna y el Muro de Cervantes. En la confluencia de las tres calles se ubicaba la Puerta de la Herventia, uno de los arcos de entrada a la ciudad. Las primeras referencias que conocemos al edificio que hoy ocupa el número 2 de la calle Portales se remontan al siglo XVI, cuando la familia Jiménez de Enciso, en concreto Pedro Jiménez de Enciso, construye esta casa, con un aspecto muy diferente al que hoy conocemos. La documentación nos describe que en el interior había habitaciones dedicadas a escritorios, capilla, entre otras. La documentación también menciona la existencia de dos pequeñas torrecillas en una de las fachadas, que fueron construidas en 1575. La fachada principal tenía una puerta en forma de arco de medio punto. En el último piso había una galería bajo los torreones. En el centro había un patio interior. La planta noble era la primera, que se decoraba con los muebles más suntuosos y ricos. Había un salón y una biblioteca con libros. En esta planta se guardaron algunas tablas de retablo que la familia tenía en la Redonda mientras esta estaba en construcción. En el primer piso había habitaciones, que estaban articuladas en torno al patio central, ubicando el Salón Principal en la fachada a la Herventia. Este modelo de construcción no es muy diferente al que se estaba realizando por la nobleza en esos momentos en todo el territorio español. La zona cambió mucho al colocarse en 1572 el Ayuntamiento en el Edificio de El Portalón. Durante el siglo XVII, la zona de nuevo sufrió un cambio al construirse una nueva manzana de casas enfrente. Igualmente, las casas colindantes también sufren cambios, que no eclipsaron el poder económico de la familia de los Jiménez de Enciso, que seguían manteniendo su residencia en este edificio. El nombre de Palacio de los Chapiteles procede de este siglo, cuando se colocan estos característicos remates sobre los dos torreones de la fachada de la calle Portales. Durante estos años, se abre al este del edificio una nueva calle, San Isidro, al desaparecer la primigenia muralla y erigirse la antigua Casa de Correos. En el vecindario del año 1771, la casa es propiedad de Bartolomé de Vidaurreta, descendiente de los Jiménez de Enciso. En 1753 se reconstruye la fachada de la Herventia. Los cambios se consolidan en el siglo XIX, en concreto tras la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas. El 17 de mayo de 1862, el Ayuntamiento se hace con la casa para colocar en ella la sede del Ayuntamiento. también Sus interiores son remodelados, adaptándolos al gusto decimonónico y al uso municipal. En ese mismo año también se eliminan los viejos muros y con ellos la Puerta de la Herventia. A mediados del siglo XIX, se realizan las Alineaciones, llevadas a cabo por diferentes arquitectos, que derribaron muchas de las casas colindantes a los muros, dejando más visible la nueva casa consistorial. El siglo finalizó con la desaparición del Convento de los Carmelitas en 1895. Durante estos siglos, las dependencias interiores del edificio cambiaron sustancialmente, llegando a desaparecer el patio a mediados del XIX para colocar en él la escalera. El día 2 de junio de 1902, se eliminan los Chapiteles originales de las torrecillas. Durante todo el siglo, el edificio sufrió reformas para adecuarlo a las necesidades del Consistorio. En el año 1980, el Consistorio se va y el edificio se transforma en sede del Instituto de Estudios Riojanos tras una profunda reforma interior y exterior. En el 2010, los Chapiteles volvieron a su posición original.





sábado, 16 de noviembre de 2024

Itoiz, un pueblo bajo sus aguas

 En la actualidad, este es el nombre de uno de los embalses más grandes y significativos de Navarra, sin embargo, antes era el nombre de una pequeña localidad que quedó anegada por la construcción de la presa homónima.

Las primeras menciones sobre la existencia de este lugar, hay que remontarlas a la Edad Media, cuando era un señorío de Realengo, que pagaba una Pecha anual, tal y como lo recoge el registro de 1280.

Redujo considerablemente sus impuestos entre 1280 y 1427 periodo de presencia de Peste Negra por estas tierras.

En 1802, Itoiz tenía38 habitantes.

En 1989, se propone la construcción del embalse, lo que supuso el punto y final a la existencia de Itoiz, que será derribado en 2003, cuando terminan los trabajos de construcción de la presa.

De Itoiz, destacarían:

-Iglesia de Santa Eulalia Se trataba de una construcción medieval, datada entre los siglos XII y XIII, aunque fue reformada en el siglo XVI y XVII. Tenía planta de cruz latina, con elementos añadidos y cubierta con bóvedas de crucería.

-Casas: Muchos de los edificios de Itoiz databan del siglo XVI, con elementos como arcos de medio punto en sus portadas.

-Palacio: Se ubicaba un poco apartado de las casas y destacaba una torre de piedra, insertada en el interior del edificio, con una cara reconstruida en ladrillo.

Interior de la Iglesia de Itoiz (Fuente)

Vista de Itoiz y su entorno antes de la construcción de la presa (Gran Enciclopedia de Navarra)
Vista actual del entorno anegado (BCE)

Iglesia de Itoiz (Catálogo Monumental de Navarra) 

Palacio de Itoiz antes de su reconstrucción (La Casa en Navarra, edición Caja de Ahorros de Navarra)

Vista general de Itoiz (Fuente)
Vista aérea de Itoiz (Archivo Abierto)


viernes, 8 de noviembre de 2024

El Guardián del Ebro

 Ubicado en la entrada norte de la ciudad, junto al Puente de Piedra se alzó hasta hace unos siglos el castillo de Logroño. Las imágenes que conservamos de él son escasas, al igual que las descripciones, sin embargo, sabemos que fue un importante punto para la ciudad.

Como ocurre con muchas fortalezas medievales, sus orígenes nos son desconocidos, en gran parte, por la escasez de fuentes. Las primeras referencias documentales que se conservan, datan del siglo XII, aunque muy posiblemente existiese ya en el XI. Bajo el reinado de Alfonso el Batallador conocemos la presencia de al menos cuatro tenentes navarros. Durante los siglos posteriores hemos de suponer que el edifico estuvo cumpliendo con su función. En 1527 conocemos una remodelación, propuesta por Álvaro de Luna. Volvemos a conocer documentación, esta vez más detallada en el año 1549, Juan González del Campo toma posesión de la fortaleza. Nada más llegar, ordena hacer un inventario de los objetos que hay allí. En el citado inventario se menciona la existencia de una Torre Vieja, ubicada en el interior de la ciudad y una Torre del Homenaje, la más destacada del edificio. En 1572, el edificio es reformado de nuevo. El 20 de noviembre de 1573, el Concejo de Logroño declara el edificio en ruina y ordena su derribo. Además, menciona que no hay alcaide hace unos años, aunque parece que finalmente no llegó a ejecutarse tal derribo. En 1592 es el rey quien se interesa por el estado de la fortaleza. De nuevo se hace una descripción, añadiendo que la torre que se erige junto al Convento de San Francisco está vacía y la otra se encontraba en muy mal estado. Esta torre estaba unida a la primera del puente y junto a ella estaba la vivienda del alcaide. Señala también que las dos torres se unen por muros y que en el medio hay un patio. La respuesta real pasa por que los alcaides vuelvan a habitar la fortaleza. Las continuas avenidas del Ebro y la proximidad de la orilla, dañaron en varias ocasiones las murallas y pusieron en peligro a la fortaleza durante el siglo XVI. Pese a este arreglo, el castillo se va degradando en los siguientes siglos. Su uso se retomó a principios del siglo XIX, cuando es habitado de nuevo. Esta vez como cárcel provisional en la llamada Torre de la Cigüeña. Para entonces, el edifico está ya en muy malas condiciones, pero aún conserva las dos torres y parte de las murallas. En 1824 es usado como almacén de pólvora y en 1839, el Ejército dibuja unos planos y aún incluye las edificaciones de la vieja fortaleza de la ciudad. En 1870 ya no queda ningún resto de la fortaleza.

El paso del siglo XIX y el crecimiento urbano hicieron desaparecer los últimos restos de la fortaleza de Logroño. Sin embargo, en los primeros años del siglo XXI, una intervención urbanística en la zona sacó a la luz los restos de una importante torre y varias murallas, unidas a los arranques del puente medieval. Sin embargo, estos restos fueron desmontados y hoy en día se encuentran en el Parque de Servicios del Ayuntamiento, a la espera de ser repuestos algún día para el disfrute de la ciudad.

Las representaciones gráficas que conservamos del Castillo de Logroño son muy escasas. Quizás, las más antiguas hemos de buscarlas en los sellos del Concejo, datados del siglo XIV, en los que se reproduce el puente con las tres torres de una forma muy genérica. En el siglo XIX, se empiezan a realizar grabados. Los que recogen el castillo datan del año 1846. En la actualidad no conocemos ninguna fotografía de esta fortaleza.

Descubrimiento de los restos del Castillo (Taquio Uzqueda)

Grabado decimonónico con la torre del Castillo (Navarra, Castillos que defendieron un reino)


lunes, 20 de marzo de 2023

Capítulo final en la historia del Puente Mantible de Logroño

 Situado aguas arriba, pero dentro del término municipal de Logroño, se construye el que puede ser el puente más antiguo de la ciudad de Logroño. Hablamos sin duda del Puente Mantible declarado Bien de Interés Cultural en 1983 y del que hasta 2021 subsistían dos arcos, uno en la ribera logroñesa del Ebro y otro en la vasca. Ahora solo queda el alavés.

La denominación de Puente Mantible (Puente Viejo) aparece en dos puntos de la geografía española, uno en Logroño y otro en Garrovillas de Alconétar (Cáceres).

Las leyendas sobre El Puente Mantible son muchas, relacionadas con personajes como Carlomagno, Finebrás, … mencionados también en un capítulo de Don Quijote de La Mancha y que da título a una obra de Pedro Calderón de La Barca. Sin embargo, estas alusiones se relacionan con el Mantible cacereño.

Menos resonada, pero no por ello menos importante, es la historia del Puente Mantible riojano, aunque es un tanto complejo conocer sus orígenes. Uno de los que se han propuesto es un origen romano, hacia el siglo II d.C., aunque no hay certeza de este hecho. Esta teoría plantea que el puente serviría para saltar el río, siguiendo una calzada procedente de Vareia y Tricio. Otra hipótesis, retrasa hasta el siglo XI la construcción del puente. Según esta propuesta, el Puente Mantible sería construido junto con el de Puente la Reina (Navarra) bajo el reinado de Sancho III El Mayor, en un proyecto para conectar Pamplona y Nájera.

Una tercera hipótesis plantea que el Puente Mantible fuese una construcción romana, reformado en la Edad Media.

El número de arcos también ha sido discutido, proponiendo una construcción con seis o siete arcos de medio punto con diferentes alturas, colocando el primero en una colina. Con un cauce normal únicamente los dos primeros arcos quedarían sobre el río.

En el siglo XII, el Puente Mantible queda inutilizado por algún motivo desconocido, aunque lo más probable parece ser una riada. En el año 1095, tenemos la primera mención al Puente de San Juan (Puente de Piedra de Logroño) en el Fuero de Logroño. Tras la destrucción en el siglo XII, el Puente Mantible volvió a ser usado destruyéndose finalmente en el siglo XV en alguna guerra. Recientes estudios señalan que el arco central fue dinamitado, dejando en mal estado al primero.

Desde entonces hasta la actualidad, el Puente Mantible ha subsistido parcialmente, exigiendo cada vez más una reforma que salve a este huérfano monumento logroñés. Sin embargo, esta nunca llegó y el 25 de enero de 2021, el arco logroñés se vino abajo, dejando únicamente la pila y el estribo. Tristemente, en ese momento  fue cuando se activó el protocolo de restauración por parte del Ayuntamiento, que plantea una reconstrucción que no suplirá la pérdida del original, pues únicamente será una copia.

Arco logroñés del Puente Mantible en la década de los 70 (Foto Petra Alcalde Morales)

Vista general del puente en los 80 (Foto Petra Alcalde Morales)

El arco logroñés en los años 80. (Foto Petra Alcalde Morales)

El arco logroñés en 1910, con su forma original
Arco logroñés derrumbado (BCE)

Vista de la pila del Puente Mantible (BCE)

Las piedras es cuanto ha quedado del arco logroñés (BCE)