BLOG DE HISTORIA DE BRUNO CALLEJA ESCALONA
martes, 14 de julio de 2026
San Fermín, una fiesta con mucha historia
miércoles, 11 de febrero de 2026
Aquí hubo...
domingo, 2 de noviembre de 2025
El antiguo Molino de Sarasa de Logroño
El molino de Sarasa, ubicado cerca del Puente de Piedra, es uno de los elementos arquitectónicos más destacados de esta zona. Con el paso del tiempo, se convirtió en central Hidroeléctrica.
Los molinos son casi tan antiguos como la civilización
humana. Los más antiguos fueron de viento y se ubican en Oriente Próximo. Los
hidráulicos fueron usados desde la Antigüedad, contando con elementos como las
norias, que permitieron usar la fuerza de los ríos.
En Logroño, la presencia de molinos en el río Ebro está
documentada desde antiguo. La presencia del término Las Norias nos puede llevar
a pensar en la existencia de este tipo de mecanismos en este lugar.
En el siglo XVI, hay noticia de varios molinos en el río
Ebro, en concreto en el entorno de la Iglesia de Santiago y el Convento de San
Francisco, además del de Santa Juliana y otros, aguas abajo. Algunos de ellos
contaban con dos piedras y en la mayoría, se molía harina, aunque en este
siglo, también se documentan trujales. Las denominaciones de estos molinos, en
muchas ocasiones se las daban sus propietarios o sus arrendadores, también se
mencionan por su término.
Es el caso del Molino de los Quemados, ubicado en la margen
izquierda del río Ebro y recibía este nombre dado que se ubicaba cerca del
lugar donde la Inquisición realizaba sus ejecuciones. Poco sabemos de los
orígenes de este molino harinero, que siguió funcionando durante los siglos
venideros.
A principios del siglo XX el molino tenía ya su nombre
actual, derivado del apellido de la familia que, en esos momentos, seguía
moliendo trigo y harina. En 1895, el molinero Sarasa publica un anuncio en el
periódico, en el que se menciona la existencia del molino. Sin embargo, en
estos momentos, los molinos harineros iban cayendo en desuso, pero, muchos de
ellos, dejaron atrás las piedras para convertirse en centrales eléctricas. Es
el caso del Molino de Sarasa que, en 1915, presentó un proyecto para
transformarse en una fábrica de luz eléctrica, aprovechando el salto del río
Ebro. La apertura de la carretera a Mendavia hizo de esta zona un lugar de
paso. Sin embargo, las crecidas del río anegaron con facilidad muchas veces el
molino.
En la actualidad, el antiguo molino harinero ha sido
completamente modificado, convirtiéndose en una nueva construcción.
jueves, 7 de agosto de 2025
Chalet Calle Santa Isabel
Logroño no pudo construir fuera de sus murallas hasta que, en 1861, no se autorizó su derribo. Tras este, la ciudad de Logroño empezó a crecer hacia el sur, junto a la Carretera de Soria. La llegada del Ferrocarril a la actual calle Gran Vía supuso otra barrera para su expansión que tuvo que esperar a 1958 para poder saltar definitivamente.
Al sur de las vías, se construyeron fincas con chalets de
estilo decimonónico. Los más conocidos son el que se ubicaba en el actual
Parque Gallarza, el perteneciente a los propietarios de Zapatillas Fernández,
en el Parque del Carmen o el que se ubicaba en la Finca de Santa Isabel. Esta
finca era una de las más grandes de la zona. El Chalet de Santa Isabel se
encontraba rodeado de grandes jardines. La importancia este chalet, entre otras
cosas, viene dada porque entre sus muros se ubicó un colegio.
El Chalet tenía tres pisos de altura, colocándose en el
segundo nivel un balcón. El tercer piso se realizaba a dos aguas, que
sustentaban el tejado.
En 1948, el camino que da acceso al Chalet de Santa Isabel
se convierte en la Calle Santa Isabel, mientras se buscaban algunos usos para
el chalet y la finca.
El 13 de julio de 1956, se adquirió el edificio con todos
los terrenos por los Padres Escolapios. El 2 de octubre de 1962, se inaugura el
colegio que poco a poco va ampliando los espacios para crear clases que
acogiesen a los alumnos de primera enseñanza (4 a 8 años). La popularidad del
Colegio de Santa Isabel llegó a plantear que se convirtiese en una sucursal del
Principal, aunque no se consiguió, y poco a poco el colegio fue decayendo,
hasta cerrar sus puertas en 1973, tras haber contado con más de 400 alumnos.
Tras el cierre del Colegio, el Chalet es derribado para dar
paso a la actual Calle Menéndez Pelayo y a las nuevas edificaciones
residenciales que se construyeron en el solar del Chalet y los jardines.
Durante la estancia del Colegio en la finca, el antiguo
camino de acceso se convirtió en una calle con edificios y perdió la forma de
camino particular. La Calle Santa Isabel tenía como cierre el chalet, que
contrastaba con los bloques de viviendas, más altos y uniformes entre sí.
En la actualidad, únicamente el nombre de la calle y su
trazado nos recuerdan a lo que antaño estuvo construido.
martes, 29 de julio de 2025
El Castillo de Aguas Mansas, Agoncillo
Este castillo, datado posiblemente de época romana fue una de las construcciones defensivas que conformaban la defensa del río Ebro, Ibero para los Romanos. Sus orígenes hay que buscarlos en la Torre del Homenaje, la construcción más antigua del conjunto. La base de la torre presenta algunos indicios de la tipología propia del periodo romano, como sillares cuadrangulares, además de una planta también cuadrangular. Su ubicación, cercana al paso de la Calzada Romana Iter I, que unía Hispania con Roma, unido al hallazgo de una estela funeraria de tipología claramente romana, refuerza la teoría de su construcción durante los siglos de domino de Roma. Desconocemos noticias escritas de los primeros siglos de existencia de la fortaleza, por lo que únicamente hemos de basarnos en las fuentes arqueológicas. Desconocemos el papel que este punto defensivo jugó durante las oleadas de los pueblos bárbaros, que arrasaron esta zona entre los siglos III al V. Sin embargo, conocemos datos de población en esta área a lo largo de todo el tiempo. Agoncillo aparece mencionado por primera vez en el testamento de la Reina Estefanía en el 1066. En 1169 se documenta como tenente de la fortaleza de Agoncillo a García Bermúdez y en 1191 el Castillo pertenece al Reino de Castilla. Sin embargo, la primera mención escrita a la fortaleza se registrará en 1211, cuando esta es propiedad de la familia Medrano, que dejará su impronta en la entrada de la fortaleza con su escudo heráldico. Hemos de suponer pues, que, en ese momento, la fortaleza es algo más que la torre del Homenaje. En 1334 se ejecutó en el Castillo de Agoncillo a Juan Alfonso de Haro III, acusado de alta traición al rey. Esta ejecución supuso que el Señorío de Cameros cambiase de familia titular, ostentando ahora este cargo los Ramírez de Arellano. Se ha pensado que en 1340 el Capitán Medrano, señor del Castillo, realizó mejoras en la fortaleza. En 1388 Juan Rodríguez de Agoncillo, propietario del lugar dejaba en herencia el castillo a su hijo Rodrigo Alonso. En 1392, Diego López de Medrano cambiará a Rodrigo Alonso una torre en Islallana y varias casas por el Castillo de Agoncillo.
Castillo de Agoncillo a cominzos de siglo XX.
Ya
en el siglo XIV, tras la muerte de la madre de Rodrigo Alonso, este en 1402
venderá el Señorío de Agoncillo a Diego López de Medrano, quien una vez
reunidas las posesiones, en 1407 formó un mayorazgo a favor de su hijo, el cual
murió sin descendencia. Ante este hecho el castillo pasó a manos de su hermana
Aldonza, casada con Lope García de Porras. Será el hijo de ambos, Pedro López
de Medrano quién mantenga el mayorazgo y la posesión. Es en estos años, cuando
el castillo adquirió su forma y aspecto actual.
Plaza de Agoncillo con el Castillo a la izquierda. Ayto Agoncillo.
En
1477 murió Pedro López de Medrano pasando la propiedad a su hijo Lope de
Porras, aunque el traspaso de poder no fue pacífico. Durante los años en los
que esta familia poseyó el castillo hizo considerables reformas en su interior
y exterior, dándole el aspecto de palacio fortificado. Entre las mejoras
efectuadas se encuentran los cubos y el foso que planteaban ya defensas contra
nuevas formas de artillería y cuyas obras dirigidas por Juan Guitierres
comenzaron en 1482, prolongándose hasta principios del siglo, cuando a la
muerte del promotor el proyecto quedó inconcluso. En el siglo XVI, También en
este periodo hay noticias de reformas en el castillo, reduciendo el tamaño del
patio interior. A finales de siglo XVI, el Señorío de Agoncillo vuelve a
cambiar de familia al morir Lope de Porras hijo de Pedro de Porras. En ese
momento el mayorazgo de Agoncillo recayó en su hija Ana María de Porras, que
estaba casada con el Conde de Siruela, Cristóbal de Velasco y que será
propietaria del título durante gran parte del siglo XVII. Entre los años 1620 y
1622 el Señorío de Agoncillo era propiedad de Beatriz de Zúñiga, mientras que,
en 1628, la propietaria será la Marquesa de Caprio, delegada por la Condesa de
Siruela, que está desempeñando el cargo de Camarera Mayor de la Corte de
Hungría. Los Condes de Siruela mantendrán entre 1689 y 1695 un pleito sobre la
posesión del Señorío de Agoncillo, pues la última hija de estos señores
procesaba como monja en un convento y falleció el mismo año en el que se emitió
la sentencia entregando el Señorío a la Familia Frías Salazar. Será el primer
propietario de esta saga, Lope Frías Salazar quién realice algunas obras en la
fortaleza, en ocasiones muy desafortunadas. Una de ellas fue rellenar los fosos
y torres, además de modificar la estructura del castillo.
Escudo a la entrada del Castillo. BCE
Ya
en 1836, el Castillo de Agoncillo es usado como torre del telégrafo, dentro de
una red de comunicación trazada por los carlistas para poder comunicarse entre
ellos, contando con quince estaciones y dos líneas. Agoncillo se encuentra en
la primera que une Logroño, Agoncillo, Alcanadre, Lerín, Larraga, Puente La
Reina y Pamplona. Este sistema telegráfico, basado en posiciones, en algunos
momentos no resultó demasiado eficaz, al no poder ser usado ni de noche ni con
niebla. Este telégrafo es mencionado por Pío Baroja en su libro Memorias de un
hombre de acción. Años más tarde, en 1846, el Señor de Agoncillo sigue
residiendo en el Castillo. En 1875, el Señor de Agoncillo se convirtió en
Marqués de Agoncillo, conservando en propiedad algunos lugares, entre ellos el
Castillo. También esta posesión será conservada por el Marqués en 1881. Tras la
muerte del Marqués, sus propiedades son subastadas, la primera de ellas fue el
Castillo con todo su mobiliario, sin embargo, nadie lo adquirió y volvió a
salir a la venta un año después. Finalmente, el 16 de noviembre de 1891 el
castillo fue adquirido por Manuel Reboiro y Eusebio Faces Pascual, que tomaron
posesión de él el 16 de noviembre de 1892. Después de esta venta y con el paso
de los años, el Castillo se convirtió en viviendas, quedando en 1967 como
propietarios Carmelo Faces Ruiz y Felisa Faces Ruiz, primos carnales entre
ellos, como propietarios del castillo.
El Castillo antes de la Restauración. Ayto Agoncillo
La
familia de Carmelo Faces Ruiz fueron propietarios de la parte derecha del
edificio, donde sus descendientes establecieron su vivienda. Precisamente su
nieta mayor nacerá entre los muros de este castillo.
sábado, 7 de junio de 2025
Edificio de Correos de Logroño
Logroño ha quedado ligado a las innovaciones postales, pues Cosme García, un logroñés fue quien inventó el primer matasellos de la historia. Pese a este importante avance, Logroño tendrá que esperar hasta 1919 para tener un proyecto para la construcción de uno de los nuevos edificios postales que ya se estaban construyendo en toda España. El lugar elegido fue el solar que había dejado el Convento de las madres Agustinas Ermitañas, en el Callejón de San Agustín y junto al Palacio del General Espartero y la Fábrica de Tabacos. Por ello, el edificio a construir debía ser un edificio acorde a sus vecinos. El Proyecto elegido fue el que los arquitectos Cayo Redón y Rafael Valdés plantearon. Su proyecto era un edificio neobarroco, con dos torreones y diferentes ornamentos. Dicho proyecto se empezó a construir el día 17 de mayo de 1927. La obra se prolongó hasta la IIª República, bajo la dirección de Agapito del Valle y construido por Víctor Etayo. El edificio se inauguró el día 23 de mayo de 1932. El acto fue solemne, con las autoridades locales y estatales, que realizaron una visita al nuevo edificio y una comida después.
Una de las primeras
marcas que se conocen ya en este edificio es el rodillo que promociona los
productos riojanos con un llamativo texto: “¿No
probó los productos riojanos,? ¡¡¡Lástima!!!”. Además de este rodillo, se
siguieron usando los matasellos fechadores con forma circular, en los que en la
parte superior se lee “Logroño” y
abajo, el código postal, entonces, el 28.
Además, el edificio contó
en estos años con un matasellos fechador de certificados en el que podemos leer
la palabra “Certificado”, en la
parte alta, la fecha en medio y abajo la palabra “Logroño”. Al igual que otras comunidades, Logroño debió de
contar con un matasellos de Valores
Declarados, aunque no se conserva ninguna carta con dicha estampación.
Durante la Guerra Civil, en el Edificio Postal hubo matasellos con marcas de
censura militar del gobierno sublevado. Estas marcas eran alargadas,
conteniendo en su interior las palabras “Censura Militar” y “Logroño” y algún
lema en referencia al bando nacional. Al finalizar la guerra, algunos
matasellos siguieron siendo usados y poco a poco, con el uso se fueron
deteriorando. Los cambios fueron mínimos y muy concretos en algunas marcas.
El edificio en los año 30. Postal
Con la llegada de la
Democracia, el edificio de Correos cambió las marcas. La aparición de una nueva
sucursal en el Pabellón Postal de la estación de tren, hizo de la oficina de
San Agustín la Oficina Principal y esto se plasmó en los matasellos. El sello
de fechas lo reflejó, con esta denominación en la parte alta. Otro importante
cambio fue el código postal, que pasó del 28 al 26. El Certificado también
añadió la denominación de “Oficina
Principal”. Pero el Edificio Postal también amplió su actividad y llegó a
contar con “Servicio Filatélico”,
que tuvo un matasellos propio. Este nuevo matasellos tenía forma circular, con
el anagrama de Correos en el centro y una fecha, rodeado de las palabras “Servicio Filatélico Logroño” En los
últimos años, Correos cambió los matasellos con la denominación “Correos y Telégrafos”, con el nombre de
Logroño y el código 26, siendo este
usado hasta la actualidad.
Correos, en el año 2002,
emitió una ATM con la imagen exterior de este edificio. Tuvo una larga tirada y
se mantuvieron en circulación durante muchos años.
En el exterior, la Casa de Correos no tuvo grandes cambios durante todos los años que acogió el servicio postal. Su interior si sufrió algún cambió más, aunque algunos de los elementos más significativos se mantuvieron. Un ejemplo de ello son los azulejos de la escalera, obra de Cerámicas Riojanas, que representaban un castillo y un león sobre un fondo azul. Obra de esta misma empresa fue un azulejo de una Diligencia Postal, que estuvo colocado en la oficina postal y muy admirado en la época y del que no se conservan más datos.
Interior del edificio de Correos. Años 1930. Museo Postal y telegráfico de Correos
Como lugares y elementos de este edificio, destaca: La oficina, el lugar más frecuentado por los ciudadanos, era el lugar donde se enviaban y recibían los Correos y Telégrafos que daban nombre a la compañía. Con el paso del tiempo, solo se realizaban Correos y los telégrafos se gestionaban desde el primer piso. Este edificio se convirtió en la oficina de Correos más céntrica de la ciudad y a donde acudían la mayoría de los ciudadanos a realizar sus gestiones postales. En la fachada de la Calle Portales, antaño (General Mola, Calle de la República y Calle del Mercado), se situaba una de las figuras más emblemáticas de la Ciudad, el león-buzón Rodolfo, un rostro de un león con gesto simpático y con la boca abierta, dispuesto a “comerse”, todas las cartas que los usuarios depositaban en él. Su nombre le fue dado por los niños en relación a la artista de televisión Maricarmen y sus muñecos y su mascota, Rodolfo. El edificio postal continúo cumpliendo su función hasta principios del siglo XXI con algunas reformas.
Varias personas posan en el patio de operaciones del edificio. Museo Postal y telegráfico de Correos
Fue en el año 2003 cuando
unas catas de cimentación, advirtieron que el edificio se encontraba en un grave riesgo y se
procedió a restaurarlo. Dicha remodelación dio al traste con los azulejos de la
escalera, que fueron arrancados y destruidos. Unos pocos fueron entregados al
Museo de La Rioja, que los guarda en sus archivos.
La oficina postal se
trasladó temporalmente al número 40 de la Calle Pérez Galdós. Dicho traslado se estimó que duraría un año,
aunque con el tiempo fue definitiva. En la actualidad, esta oficina se ha
vuelto a trasladar a la calle 11 de junio. Mientras tanto, el antiguo edificio
postal de la Plaza de San Agustín, tras muchos trámites y adversidades, fue vendido
para que se transformase en un hotel de lujo, que se ha empezado a construir en
el año 2019. La reforma ha acabado aún más con el edificio. Las torres han sido
derribadas sin contemplaciones, junto con sus ornamentos y adornos. La terraza
y la buhardilla han corrido el mismo destino, al igual que todos los espacios
interiores se han perdido víctimas del “progreso”. El proyecto del Hotel apenas
conserva elementos históricos aparte del león Rodolfo. Los azulejos, la
escalinata, los muebles, las mesas, el reloj... han sido borrados físicamente,
pero no sentimentalmente, pues muchas personas siguen manteniendo en su memoria
los elementos que hacían de aquella oficina algo único.
El edificio de Correos. Biblioteca de La Rioja
Las únicas fotografías conocidas de este edificio,
conservadas en el Mueso Postal y Telegráfico de Correos fueron publicadas por
primera vez en el número 4 de la Revista Humanístico-Literaria Lararium.
En la actualidad, el edificio se ha reconvertido en un hotel.
(Texto de este autor publicado en 2019 en la revista Sellos y Más)
viernes, 18 de abril de 2025
Guardián del Seminario
La conocida como Casa del Guarda, ubicada en la actual avenida de la paz y derribada en el año 2009, la Casa del Guarda era una de las construcciones más antiguas del recinto del Seminario Conciliar.
El proyecto de traslado del Seminario Conciliar de Logroño
del Espolón a las fincas de Lobete y Valderna dio como resultado una de las
mejores muestras de arquitectura del siglo XX Logroñés. Dentro de este
proyecto, nos encontramos con la reforma de la Casa del Guarda, una edificación
de planta cuadrangular, ubicada en el muro norte de la tapia de Seminario, que
ya existía anteriormente. Según Felipe Abad León, esta construcción, realizada
en adobe y revestida posteriormente, adaptándose al estilo constructivo de los
nuevos edificios.
Se trataba de una construcción sencilla, de planta
cuadrangular, con tres pisos de altura, que, en un estilo ecléctico, combinaba
ladrillo, piedra y otros materiales. Su decoración más señalable eran los
cuatro pináculos, que remataban sus esquinas. El contratista encargado de la
renovación de su imagen fue Ángel Macazaga, el mismo que realizó la obra del
Seminario. En 1930, llega el primer guarda, Juan Azcona y otros empleados
eclesiásticos.
Esta casa, se encontraba rodeada por los jardines del
Seminario, creando un bonito paisaje de acceso al recinto.
La construcción cumplió con su misión durante muchas
décadas, hasta que, la ciudad en expansión, llegó al entorno del Seminario. La
construcción de Avenida de la paz, hizo que la Casa del Guarda se convirtiese
en un obstáculo para la nueva avenida, por lo que, en el año 2003, se decide
derribarla para ampliar la acera. Sin embargo, el proyecto se rehace,
planteando diferentes alternativas para salvarla, sin embargo, finalmente, el 6
de agosto de 2009, la Casa del Guarda es derribada, retranqueando la tapia del
Seminario y ensanchando la acera.
jueves, 17 de abril de 2025
La Iglesia de San José, Logroño
Ubicada en el corazón del Barrio de Ballesteros, en concreto en su plaza homónima, encontramos la Iglesia de San José Obrero, que en este 2022 cumple 60 años como parroquia, pero su historia comenzó unos años antes, dentro del Plan Ballesteros y su proyecto de Viviendas Ultraeconómicas.
Tanto las barriadas de edificios como la iglesia, fueron
diseñadas por el arquitecto José María Carreras, dando forma a uno de los
barrios sociales más importantes de la ciudad. Sin embargo, la iglesia no fue
concebida como parroquia, sino como capilla de una escuela, situada en los dos
edificios anexos, dependiente del Vivero Central.
El plan Ballesteros concluyó con la entrega de llaves a los
nuevos propietarios el 25 de diciembre de 1945. De estos primeros años la
documentación sobre la iglesia es escasa. En 1951, dependía de la parroquia del
Corazón de María.
La oficialización de la Parroquia llegará en 1962, cuando se empiecen a redactar los libros. Sin embargo, este proyecto había comenzado un año antes, con la llegada de dos importantes figuras históricas para la parroquia, los sacerdotes Longinos y Modesto Solana. Cunado ellos llegan, el edifico se encuentra en malas condiciones y deciden renovarlo, adaptándolo al nuevo uso de parroquia. El edifico contará ahora con un nuevo pórtico y perderá las ventanas laterales, pertenecientes a las aulas de la escuela. En 1963, con el barrio en pleno proceso de urbanización, se inaugurará la nueva parroquia, en un ambiente festivo. Pronto empezará a funcionar, imprimiendo en 1964 la primera hoja parroquial y creando una peña de música infantil. El 1 de mayo de 1967, se celebrará en esta iglesia las primeras fiestas del barrio, dedicados a San José Obrero. En 1971, con la parroquia y el barrio en su apogeo, llegará el tercero de los hermanos Solana, Félix. En esta década surge también la Asociación de Familias, que empieza reuniéndose en la parroquia. En 1980 se celebrará la primera acampada en Anguiano. Esta será la primera de muchas que lleguen a realizarse tanto en La Rioja como en otras comunidades. En 1979, justo un año antes se había realizado la primera excursión a Valvanera. Pero esta década tan prolífica marcará el final del antiguo templo parroquial, que había sido remodelado en tres ocasiones, empieza a quedarse pequeño. Ante esto, se empieza a estudiar la construcción de uno nuevo. Con el paso de los años, el edifico nuevo va poco a poco, caminado hacia su realización. Sus arquitectos serán Julio Sabrás. El diseño era un edificio de planta cuadrangular, con un semisótano, que alberga un salón de actos y varias aulas. Encima se sitúa la iglesia, con planta octogonal. Finalmente, en mayo de 1991, se empezará a derribar la antigua iglesia, para dar paso al actual templo parroquial. Las obras durarán dos años, inaugurándose la nueva parroquia en febrero de 1993. En 1998 llegó una de las piezas más importantes de la nueva iglesia, el retablo, datado de 1510, procedente de la iglesia de Zenzano y quizás previamente de la de Villanueva de San Prudencio. De él, solo se pudieron salvar las tablas, que en la actualidad lucen en la parroquia, junto a obras de importantes artistas como Miguel Ángel Sainz. El 23 de julio de 2002, Longinos Solana cumplió las denominadas Bodas de Oro, al frente de la Parroquia de San José. Esta efeméride fue motivo de una gran celebración, llenando el nuevo edifico. El último gran acto de los hermanos Solana fue su despedida el 27 de noviembre de 2005. En su última misa les acompañaron muchas de las personas que habían ayudado a la consolidación de la iglesia durante sus 44 años de servicio. Les sucedió Guzman Navaridas, que mantuvo la parroquia hasta su fallecimiento. Durante sus 60 aniversario, el párroco actual José Miguel Gil, planteará una exposición que recorra los 60 años de parroquia en planos, imágenes y testimonios de un lugar con mucha importancia para la ciudad.
sábado, 12 de abril de 2025
Nalda y el Monasterio de San Prudencio
La cercanía entre Nalda y el Monasterio de San Prudencio hace que sus historias presenten lazos comunes.
La documentación primaria conservada del monasterio se
reduce a una recopilación de documentos del propio archivo monástico, realizada
entre 1725 y 1727 por un ilustre Monje, Gaspar Coronel, que el propio escribano
titula como Historia del Real Monasterio de San Prudencio. En esta obra
encontramos algunas noticias que recogen lazos entre Nalda y el Monasterio:
-1049: En este año el Rey Sancho III El Mayor dona al Señor
de Cameros y gran benefactor del mismo, posesiones en varios lugares, entre
ellos Nalda.
-2-4-1067: En una permuta de posesiones entre San Prudencio
y San Martín, recibe a cambio de diferentes lugares, el dominio sobre el
monasterio de San Agustín, cerca de Nalda con sus tierras.
-13-11-1217: Dentro del corpus documental, se recoge una
escritura firmada en Nalda por la cual Raimundo y Martín Bermúdez venden a
Rodrigo Díaz y su esposa el lugar de Muro por 700 maravedís.
-1121: en el testamento de Mencia Ximénez, esta entrega al
Monasterio de San Prudencio varias posesiones, como la Villa de Luezas, además
de heredades en Nalda que dice había heredado de sus padres, habiendo allí
tierras, molinos, viñas y huertos.
Parte de esta obra se encuentra publicada en el libro Documentación Medieval del Monasterio de
San Prudencio de Monte Laturce (Siglos X-XV) de Francisco Javier García
Turza.
Por otro lado, encontramos referencias al vínculo entre
Nalda y el Monasterio de San Prudencio en el libro escrito por Bernardo Ibáñez,
En él, el autor recoge que Nalda participaba en la
multitudinaria romería que se realizaba al monasterio cisterciense, documentada
desde al menos el siglo XII. Bernardo Ibáñez de Echávarri, señala en su libro Vida de S. Prudencio, Obispo de Tarazona,
Patrono Principal, y Hijo de la M.N. y M.L. Provincia de Álava : precedida...
, publicado hacia el año 1753 que antiguamente Nalda, junto a Murillo, Clavijo,
Albelda, Lardero Alberite, Soto Tregujantes, Zenzano y Villamediana subían el
día 28 de abril, pero al concentrarse un elevado número de personas y la gran
duración de la recepción, se decidió hacer la recepción y romería de forma
escalonada por días, reservando el 28 para que Logroño cumpliese el Voto que
debía a este Santo.
Esta información también aparece recogida por el autor
Julián Cantera Orive en su obra San
Prudencio de Armentia también cita la presencia de Nalda en la Romería de
San Prudencio. Igualmente, en un libro de reciente publicación titulado Tres Veces Cielo, el Monasterio de San
Prudencio de Monte Laturce, escrito por Bruno Calleja Escalona, también se
recoge esta presencia.
miércoles, 2 de abril de 2025
Puente Romano de Varea
En la actualidad, no queda nada de él, sucumbió víctima del paso del tiempo, tras haber servido durante siglos. Hablamos del puente romano, edificado entre los actuales barrios de Varea y Los Lirios. Los datos que disponemos de este puente sobre el río Iregua son muy escasos, sin embargo, en su tiempo fue uno de los puentes más importantes de Logroño.
Sabemos que los primeros habitantes de este lugar fueron los Berones, procedentes del poblado, supuestamente homónimo, de La Custodia, Viana. Fue, durante los tiempos prerromanos, un punto sin mayor relevancia, dado que las primeras fuentes históricas apenas se hacen eco de su existencia.
Fue construido para servir de unión a la calzada romana que
unía Caesaraugusta (Zaragoza) y Virovesca (Briviesca), cruzando sobre el río
Iregua, continuar por el margen del Ebro, llegando hasta el Puente Mantible.
Por él también pasaba la calzada que unía Vareia con Numancia, atravesando la
sierra riojana para adentrarse en la meseta. Se ha pensado que sobre los arcos
de este puente pasó Escipión y sus tropas, dispuestas a conquistar Numancia en
el año 134 a.C. También parece que estuvo en la ruta de Sertorio, disidente
romano en el año 77. Con la llegada de Augusto, la calzada se pavimentó y
mejoró. Este puente fue la primera construcción romana sobre el río Iregua. El
puente se mantuvo en uso durante muchos siglos. Se conocen noticias en el siglo
III, V y X de nuestra era. Desconocemos que avatares históricos sufrió este
histórico puente. En el año 1590, ya no está en uso, pues en ese año se
autoriza la construcción de Puente Madre, para dar paso al Camino Real. En el
siglo XVIII, el Puente es reconstruido. Sin embargo, otros documentos, parecen
hacer referencia a un paso de madera sobre las ruinas del histórico puente,
siguiendo el camino de Madre de Dios. En 1840, se pensó usar las bases de
piedra existentes para construir el puente de la carretera. El proyecto no se
realizó y las pilas de piedra, continuaron su proceso de degradación. En 1976,
las bases son redescubiertas, siendo estudiadas, para después ser arrastradas
por las aguas del Iregua.
Arquitectónicamente conocemos únicamente dos pilas datadas
del siglo XVIII y un fragmento de cemento romano. Por los documentos
históricos, sabemos que se trataba de un puente de piedra de sillería, con una
serie de arcos de medio punto, que arrancaban en la margen derecha del río,
donde han quedado unos restos, muy destruidos de este puente. Los arcos
tendrían una altura no superior al puente de la carretera actual y se
prolongarían hasta el inicio del barrio de los Lirios, sobre la finca de la
Fombera. En el río quedaban hasta hace no mucho los restos de dos bases, con
unos tajamares triangulares perfectamente reconocibles, en la actualidad, destruidos
por una riada del Iregua.
sábado, 22 de febrero de 2025
Maximiano Hijón, arquitecto
El 21 de febrero de 2025 se han cumplido 200 años del
nacimiento de Maximiano Hijón Ibarra, con este motivo, el pasado día 20, en
vísperas del bicentenario se publicó un libro titulado Maximiano Hijón, el arte
de la Arquitectura Urbana, escrito por Bruno Calleja Escalona, en el que se
recogía su vida y obra, que contó con muy buena acogida. También, esa
institución, junto a la Revista Pregón, han organizado durante todo el mes de
febrero una exposición que recoge la trayectoria profesional de este
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Maximiano Hijón nació en Logroño en 1825, formándose como
arquitecto en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde tituló en
1846. Los primeros años de su carrera los pasó entre Logroño y Madrid,
destacando muy pronto por su interés en la conservación de monumentos. En estos
momentos, propondrá la creación de un museo en la Iglesia de San Bartolomé de
Logroño, donde se ubicarán las piezas que se habían recuperado de los
monasterios desamortizados de la provincia.
También, en 1855, será nombrado Arquitecto Municipal de
Logroño, donde realizará algunas importantes obras públicas, además de
construir la que será su casa, la cual se ubicaba en las traseras de la casa de
su padre. Este edificio reunirá muchos de los elementos que Hijón ha conocido
durante su estancia en Madrid y que aplicará en sus obras posteriores en
Navarra, como las cabezas de león, las guirnaldas y medallones, además de las
escaleras dobles.
Sin embargo, no será hasta el año 1858 cuando sea nombrado
Director de Caminos de la Zona Sur de Navarra y un año más tarde fijará su
residencia en Pamplona.
Pronto recibirá el encargo del diseño de un edificio para
acoger el Instituto de Segunda Enseñanza, el cual, Hijón resolverá
introduciendo una estructura metálica, algo que no se había visto antes en la
ciudad y que le supuso estar presente en la Exposición de Filadelfia de 1876.
Igualmente, también se le encomendó el diseño y composición
del programa iconográfico del Salón del Trono del Palacio de la Diputación, que
se enmarcaba en los actos de preparación de una visita que la reina Isabel II
debería haber hecho a Pamplona y que finalmente fue cancelada, en la cual Hijón
era el encargado del programa iconográfico.
Para la realización del Salón del Trono, Hijón tendrá que seleccionar y contratar a los artistas, entre los que se encontraba su propio sobrino Constancio López Corona, que pintó tres retratos regios y algunas de las escenas que se colocan en esta estancia.
En 1859, Hijón es admitido como socio en el Casino
Principal, ubicado en el Paseo Sarasate. Sus obras no se centraron únicamente
en Pamplona, pues en 1861, firmará un proyecto para la construcción de la Venta
de San Fermín, ubicada entre Cadreita y Villafranca, además de un arco que se
instaló en ese año en Cortes para recibir al Rey.
El legado que Maximiano Hijón dejó no fue solo la
construcción de nuevos edificios, sino que también fue uno de los precursores
de la conservación de monumentos, siendo miembro de la Comisión de Monumentos
Histórico Artísticos de Navarra, donde, en colaboración con importantes firmas
como Juan Iturralde y Suit o Pablo Ilarregui será quien firme la revocación de
la Desamortización del Monasterio de Leyre, evitando así que este fuese
destruido. También trabajó en la conservación de la Ermita de Eunate y del
Edificio de la Cámara de Comptos. Su nombre aparece en muchas actas de esta
comisión, asistiendo a diferentes actos relacionados con monasterios
desamortizados en la Comunidad.
Hijón permanecerá en Pamplona al menos hasta 1867, cuando
vuelve a Logroño, sin embargo, deja importantes contactos con sus colegas
navarros, con los que se escribe cartas, en las que, por ejemplo, señala su
afición a la numismática.
En Logroño, será nombrado Arquitecto Provincial, además de
actuar como municipal cuando el cargo se encuentra vacante. También trabajará
como Arquitecto de la Diócesis, realizando una importante labor de recuperación
de numerosas iglesias en diferentes lugares que formaban parte de la Diócesis
en esos momentos.
Una vez en Logroño, Maximiano Hijón se casará en la iglesia
de Palacio con su sobrina Estéfana López Corona. La encontraremos, junto a su
hermana Rosa participando en las fiestas y veladas que Hijón ofrecía en su casa
y que gozaban de un gran interés por sus conciudadanos. Tras la muerte de esta
en 1882, Hijón se casará con Rosa López Corona, su hermana, siendo esta vez la
Basílica de San Agustín de Roma el escenario de este enlace.
Pese a residir en Logroño, Hijón será llamado en 1884 por el
Crédito Navarro para que diseñe un nuevo edificio de viviendas que se ubicará
en el número 44 de la Plaza del Castillo. Como ya había hecho con el Instituto
de Segunda Enseñanza, empleó una estructura metálica, realizada en Bélgica.
Tras la construcción del nuevo edificio, en su primer piso se instalará la
Sociedad Nuevo Casino Principal, heredera del Casino Principal y en sus bajos
abrirá sus puertas el Café Iruña, también atribuido a Hijón. En la decoración
del edificio, podemos ver elementos característicos de la obra de Hijón, así
como otros que bien podrían haber sido tomados en su viaje a Italia.
En 1887, Hijón será el encargado de construir unas escuelas
municipales para la localidad de Tafalla, las cuales se encuentran en la
actualidad en la Ikastola de ese municipio.
Tras una prolífica vida, Hijón murió en Logroño el 12 de
julio de 1891 en su casa de la Calle Herrerías. Su fallecimiento fue muy notado
por toda la sociedad del momento.
Hasta el momento, no se había identificado a Hijón en ningún
retrato o fotografía, sin embargo, gracias a la investigación de Bruno Calleja
Escalona, se ha podido identificar un retrato, realizado posiblemente por
Constancio López Corona y custodiado por el Ayuntamiento de Logroño, en el que
se representa a Hijón portando en su mano el plano del Salón del Trono del
Palacio de Navarra. También, Hijón ha sido identificado en un dibujo realizado
en 1864 por Juan Iturralde y Suit en una excursión al Monte Aralar.




















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